Nicaragua y Honduras vulnerables a huracanes
 |
|
 |
Informe PNUD destaca vulnerabilidad de países pobres ante desastres |
|
|
Un informe de Naciones Unidas refiere que la población de los países en desarrollo es mucho más vulnerable a las catástrofes naturales como terremotos, huracanes, inundaciones o sequías, debido a la falta de prevención y no por falta de recursos.
|
|
EFE
GINEBRA.- Honduras y Nicaragua son los países más vulnerables frente a los vientos huracanados, a registrar un elevado número de muertos, seguidos muy por detrás por Cabo Verde, Suazilandia, Bangladesh, las islas Salomón, El Salvador, Santa Lucía, las Islas Comoros o Vanuatu, según un informe divulgado ayer por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Andrew Maskrey, en la presentación del documento destacó que si bien la mayoría de islas del Pacífico o el Caribe son las más expuestas a los huracanes, Cuba, pese a los escasos recursos económicos, es “un buen ejemplo” de la escasa vulnerabilidad de la población, como consecuencia de las políticas de prevención.
En cuanto a los riesgos de inundaciones, Venezuela, Somalia, Yibuti, Marruecos, Bután, Papua Nueva Guinea, Gambia, Egipto y Botsuana, destacan por ese orden entre los más expuestos a tener un elevado número de muertos.
MÁS VULNERABLES
El informe refiere que la población de los países en desarrollo es mucho más vulnerable a las catástrofes naturales tales como terremotos, huracanes, inundaciones o sequías, debido a la falta de prevención.
“No es un problema de dinero, sino más bien de políticas de prevención y de estrategias”, afirmó el responsable de la unidad de ayuda en situaciones de desastres del PNUD, Andrew Maskrey, en la presentación del documento.
Maskrey, uno de los autores del informe, destacó que el objetivo “no era analizar el impacto de los desastres en el desarrollo”, sino más bien al contrario “cuál es el impacto del desarrollo en la prevención de los desastres”.
Los expertos del PNUD examinaron las consecuencias de tres de las principales catástrofes naturales –terremotos, huracanes e inundaciones– de los últimos veinte años en el mundo, limitándose a evaluar el número de muertos.
Así, concluyeron que es sobre todo la falta de una planificación adecuada la causa que más contribuye al incremento de víctimas en casos de catástrofes naturales.
En terremotos, Armenia destaca como el país más expuesto a tener el mayor número de muertos, con siete veces más riesgo que Irán, Yemen o Guinea-Conakry.
En la lista destacan también Turquía, Afganistán, la India, Italia, Argelia o México como otros de los países donde los temblores sísmicos son susceptibles de provocar también un elevado número de víctimas.
En cambio, Japón, uno de los Estados con mayor riesgo de terremotos, figura como poco propenso, debido a las estrictas medidas de prevención del gobierno tanto en normas de construcción de edificios e infraestructuras para amortiguar los movimientos sísmicos como en dispositivos de emergencia, dos aspectos que reducen enormemente la vulnerabilidad de la población, señalan los expertos del PNUD.
REFORZAR PREVENCIÓN
Los autores del informe indicaron las dificultades para evaluar con precisión otras de las consecuencias de ese tipo de tragedias, como el número de heridos o el coste de los daños materiales, ya que los criterios y los cálculos varían de un lugar a otro.
Asimismo, subrayaron que este primer estudio ha excluido otras catástrofes como las sequías, los incendios naturales, las explosiones volcánicas o los aludes de tierra.
En las recomendaciones, el PNUD destaca la importancia de prestar mayor atención a la organización y formación de instituciones y organismos para hacer frente a las catástrofes naturales, reforzar la legislación y las normas para evitar que la población se instale en zonas de riesgo o para obligar a que las infraestructuras sean capaces de resistir a esos fenómenos naturales.
RIESGO POTENCIAL
Por último, Maskrey subrayó la necesidad de que tras ese tipo de tragedias no se reconstruya con los mismos errores, porque el resultado puede ser que la población esté sometida de nuevo al “mismo tipo de riesgo”.
El coautor del documento apuntó que el descontrolado aumento de la población en determinadas zonas urbanas de alto riesgo, la falta de legislación e instituciones y los cambios climáticos, combinados representan un factor de potencial desarrollo de riesgo de graves catástrofes naturales en el futuro.

|