Paz y amor para pandillas
Juan Zamorano AP
COLÓN, PANAMÁ.- En momentos en que Centroamérica busca un plan para combatir las pandillas, un movimiento de ex pandilleros colonenses busca la paz entre bandas que roban y matan.
El Movimiento por el Rescate de la Juventud de Colón (MRJC) se formó en la década pasada y logró en 1999 que grupos delincuenciales pactaran la paz, pero en los últimos años han resurgido otras bandas en esta provincia.
En Colón, a unos 80 kilómetros al norte de la capital, la delincuencia es pan de cada día.
La atención actualmente está puesta en la guerra que mantienen la banda de “Los Perros” y la de la “Justo Arosemena”. Hace dos semanas un integrante de la “Justo” murió a balazos. “Los Perros” son considerados los responsables del asesinato.
En medio de este clima tenso, el líder del MRJC Pierre Blandón –un ex pandillero– está tratando de buscar la paz entre los dos grupos, llevándoles además del mensaje de Dios, la promesa de que las autoridades de la provincia intentarían ayudarlos.
Practicante de la Iglesia de Dios y acompañado por varios ex pandilleros, Blandón visitó el miércoles a los miembros de “Los Perros” para informarles sobre una reunión que había mantenido ese día con la ministra de la Juventud y la Familia, Rosabel Vergara, y la Policía de la provincia.
“Dios los ama”, les dijo Blandón en la reunión, realizada en un cuarto de madera con poca luz y construido hace poco debido a que el edificio abandonado en que vivían se derrumbó a raíz de un sismo en agosto. “¡Basta ya de violencia, matar no lleva a nada. Ustedes tienen familia!”, les dijo Blandón.
Alberto Quirós, quien es miembro del MRJC y que perdió una pierna en un tiroteo con la Policía hace 12 años, dijo a los pandilleros: “Dejar las armas no es un acto de cobardía. Es una vía para salvar la vida y a sus familias”.
“Nosotros estuvimos por muchos años en la violencia. Muchos de nuestros amigos están inválidos, otros se murieron”, señaló Quirós en muletas. Dice que él se involucró en pandillas a los 12 años; estuvo preso 15, se fugó en dos ocasiones y perdió a un hermano por la violencia.
YA UNA VEZ CALLARON LAS ARMAS
En Colón abunda el desempleo y la pobreza, algo paradójico en una provincia que alberga la mayor zona franca de América Latina, modernas terminales portuarias y un renovado ferrocarril.
Pierre Blandón, quien perteneció a la temida banda del Norte, recordó que la población colonense aplaudió cuando en 1999 cientos de pandilleros entregaron sus armas y firmaron un pacto de amistad.
“Se desmantelaron decenas de bandas y bajó la delincuencia’’, contó a la AP. “Algunos de los ex pandilleros consiguieron trabajo, pero no se les dio seguimiento a todos y esto ha creado problemas”.
El MRJC está llevando a cabo su labor en coordinación con la Policía y las autoridades de la provincia.
¿POR QUÉ?
A una pregunta de por qué estaban
en el mundo de la delincuencia y en pugna con otra banda, los pandilleros dieron respuestas variadas: “Por el poder”, gritó uno. “Porque no tenemos trabajo, nadie nos ayuda”, dijo otro.
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