JUEVES 4 DE DICIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23292 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Especial
“Ya no viviremos arrimados”

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. El presidente Enrique Bolaños inaugura hoy 363 viviendas en Teotecacinte, que fueron construidas en comunidades de Nueva Segovia. Se espera que el mandatario anuncie la decisión del Gobierno y de la Cooperación de China-Taiwan para continuar los programas de viviendas con la asistencia de la OEA, para la zona Centro-Atlántica de Nicaragua

 

Tatiana Rothschuh A.
tatiana.rothschuh@laprensa.com.ni

Atisbó la lluvia y se fugó. Un torbellino de recuerdos devinieron como aquellos aguaceros que le sorprendieron combatiendo, sin techo donde guarecerse, pero lo más cruel que bulle en su memoria, es aquel feroz combate en las agrestes montañas de Wiwilí, donde los charneles le vaciaron el ojo izquierdo y le destrozaron una parte del pómulo derecho. De ese momento sólo memoriza cuando se vio vivo en el campamento de Yamales.

16 años después y mientras pensaba que “el desgraciado es para vivir desgraciado”, Domingo Sevilla López, (30 años), dice haber luchado cuando apenas tenía 14 años, por la libertad y la democracia, en las filas de la ex Resistencia Nicaragüense, pero también por su bienestar y sus derechos ciudadanos, de esto último muy poco ha llegado a su vida.

Sin embargo, en medio de la desesperanza, hace un año asomó lo que para él, su mujer e hijos era un sueño: la casita.

SUDARON LA GOTA

Ahora está ante un complejo habitacional que cuenta con 87 viviendas, el que inauguran hoy con el nombre de Colonia 4 de noviembre, en la comunidad Teotecacinte, donde todos los beneficiarios han chorreado la gota gruesa de sudor, bajo sol y soportando lluvia: removiendo tierra, batiendo mezcla, halando agua, fabricando y pegando ladrillos... pero para Domingo tiene un mayor sacrificio, pues ante la presión provocada por la agitación tantas veces emanó sangre del ojo que perdió, pero allí estuvieron prestos a reponer sus horas de trabajo, sus compañeros, entre los que no hay distinción si se identifican como Resistencia, liberales y sandinistas.

Al fin, una de ellas será su vivienda hoy en que salga favorecido en el sorteo –pareciese la Lotería Nacional– que acostumbran los funcionarios de la Organización de Estados Americanos (OEA), quienes por donde hacen presencia logran apropiar a la gente del famoso adagio: “Para comer pescado hay que mojarse”.

GRACIAS A DIOS...

Domingo posa su desgarbado cuerpo sobre un taburete “pata de gallina” y nos refiere que tras desmovilizarse encontró a su media naranja: su compañera, con la que ha procreado cinco hijos, en la zona rural de Teotecacinte. “Hemos pasado cosas terribles, pues cuando uno vive arrimado sufre, gracias a Dios, a los chinos, OEA y al gobierno, pero también a Aristides (Cruz), que nos motivó a organizarnos, ahora ya tenemos nuestra casita, ya no viviremos arrimados”, dice con su suave voz que apenas se deja escuchar.

Y es que esta es la expresión de lo que es un nombre bien puesto: Reconstrucción Solidaria de la Vivienda, que tocó lugares recónditos del Centro Norte de Nicaragua, en el cual no sólo los hombres son protagonistas de la construcción de su casa, si el hombre pasó durante un año trabajando desde las siete de la mañana hasta las cuatro de la tarde, “la mujer hace la fuercecita para tener la comida”, según dice Adonis Javier Vallejos Ruiz.

Adonis cuenta que durante los primeros meses se “prepiaron” con los frijolitos y maíz que sembraron en la huerta y su mujer Mercedes Elizabeth Acuña también se ha fajado trabajando en el tabaco, para contribuir a la manutención, mientras él paraba la vivienda. “Yo nunca pensé en tener un casa como ésta, así de bloques, porque mire ¡esta casa, ni quiera Dios! exclamó.

Pero, no sólo hombre y mujer se fajan para poder tener ese techo digno, allí vimos a hijos, sobrinos, nietos, tíos. Hilda Gutiérrez y Aura Massiel, ambas de 13 años, y Nidia Cárdenas, de 14, estaban paleando, mientras compartían sus vivencias. Doña Dilsia dice que caminó diariamente como 45 minutos para trabajar en la casita, pero fue “un sacrificio que valió la pena”, admite.

Aristides Cruz, es el líder que hizo llevar a su fin la construcción de las 87 viviendas. Es también un desmovilizado la Resistencia, asegura que perdió a dos hermanos, “para los que estuvimos en la guerra fue triste encontrarnos con que no teníamos ni cama en que caer muerto, por eso no podíamos desaprovechar la oportunidad de tener nuestra casa”.

Aristides reconoce que con el gobierno de Arnoldo Alemán se emprendió el programa y en el de Enrique Bolaños fue confirmado. Expresa su infinito agradecimiento a los chinos que aportaron “los reales” y aunque a Ricardo Canevari, coordinador del programa por la OEA no le gusten los reconocimientos públicos, “todos estamos convencidos que si no ha sido Ricardo, el proyecto se nos va”, manifiesta Arístides.

A su juicio Canevari, realizó una excelente labor mediadora, entre sandinistas, liberales y Resistencia, pero también con alcaldes y concejales de diversas ideologías partidarias. Aristides también destaca la presencia del señor Juan José Martínez, enlace institucional del gobierno, quien les ha dejado claro sobre la posesión de la vivienda, que es de la familia, recibirán una escritura que los compromete a no venderla, ni enajenarla.

El doctor Ramón Iván Zeledón es el concejal de filiación sandinista, de Jalapa que resalta la tolerancia y buena voluntad de los integrantes del gobierno local, que aunque les llevó tiempo y acalorados debates, al fin su gente, entre ellos sandinistas fueran beneficiados con un paquete de casi 400 viviendas, que se ubican en comunidades de Jalapa, Jícaro, San Fernando y Quilalí.

Y es que hasta el nombre que lleva la comunidad es del consenso de todos: Colonia Gracias a Dios, Colonia Monseñor Julio César López, Villa Frontera, Colonia Rubén Darío, Colonia Nueva Jerusalén, son entre otros los nombres de las nacientes comunidades.

SAN FERNANDO CRECIÓ

La vivienda solidaria también hizo crecer infraestructuralmente al municipio de San Fernando. Previo al acto de hoy en Teotecacinte, pobladores de Santa Clara, El Arrayán y El Prado convergieron en una fiesta única al recibir las llaves, tras ser favorecidos en el sorteo de las viviendas que con amor y sacrificio construyeron.

Junto a los beneficiarios celebraron también los líderes: el alcalde Pedro José Ortiz, el pastor Aristides Bustillo, el presidente de la junta directiva Norman Guillén, Ricardo Canevari, de la OEA y Rosita Valle Jarquín, facilitadota del proyecto.

Llaves en mano, los beneficiarios celebraron. Doña Petrona Díaz Bermúdez, a sus 83 años pasó a sacar su número de la suerte, para recibir las llaves de la casa 19. Caminaba a paso lento, mientras lamentaba la falta de compañía en ese esperado momento, de su viejito: Ciriaco Dávila Hernández, quien la muerte lo sorprendió hace más de un mes. “Soñábamos con morir juntos en nuestra casita”, manifiesta dolosamente doña Petrona, al referir que con ayuda de sus nietos construyó la vivienda.

Maritsabel Olivera, es la maestra de secundaria que con su esposo Wendell Ramón Cerna y su pequeñita llegaron “emperiscuetados”. Vestían elegantes trajes, pues para ellos fue un día de fiesta. Mientras ella daba clases, el salario sirvió para sobrevivir y su esposo, de bloque en bloque, levantaba la casa.

Con una vivienda, se abren otros horizontes para esta familia. Más adelante podrán pensar en proyectos futuros para afianzar la economía del hogar, como la que han logrado después de ser beneficiado con una vivienda solidaria, el matrimonio de Alicia Odily Lazo y Silvio José Téllez. Estos ya cuentan con una pulpería y se disponen a mejorarla con un préstamo financiero.

MODELO DE COOPERACIÓN TRIPARTITA

El Programa de Reconstrucción Solidaria de la Vivienda se inició en 1998 como respuesta inmediata a las familias afectadas por el Mitch, culminando su segunda y última etapa a finales de este año.

El Programa se ha manifestado como un verdadero modelo de cooperación tripartita (Gobierno Nacional - Agencia de Cooperación China y OEA), demostrando un alto grado de efectividad.

En sus dos etapas, que contempla la construcción de 1,640 viviendas, se invirtieron 5.5 millones de dólares, cuyos fondos corresponden a un préstamo concesionario de China-Taiwan, beneficiando a 32 comunidades de ocho municipios, ubicados en cuatro departamentos del Centro Norte de Nicaragua.

DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES

Ricardo Canevari, coordinador del Programa, dice sobre esta experiencia: “Durante días y meses, en verano y en invierno, a pleno sol o bajo la lluvia, cientos de familias trabajaron juntando piedras y arena de los ríos. Acarreando agua. Escarbando los cerros como topos. Fabricando adobes con la arcilla obtenida y colocándolos uno sobre otro hasta completar los muros. Haciendo puertas y ventanas de madera. Clavando láminas de zinc en los techos. Todo bajo las indicaciones de los maestros de obra, los técnicos y las promotoras… Existen sí los desafíos y las oportunidades. Lo demás, lo más importante, la realización de las metas, los sueños y los anhelos, se logran con la fe y con la mirada puesta en Dios, retemplando la esperanza en el hombre, y aportando decisión, voluntad, continuidad en el esfuerzo y organización”.
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