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MARTES 21 DE MAYO DEL 2002 / EDICION No. 22735 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Ciencia y sociedad

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Erwin A. Aguilar Gámez
eaguilar@bellsouth.net

Una de las grandes desigualdades entre las naciones y sus habitantes se debe a la diferencia en la educación. La falta de acceso de una gran parte de la población a la educación básica y la imposibilidad de otros de adquirir aun la educación primaria para capacitarse y poder trabajar mejor, constituye un peso social enorme en los países subdesarrollados. Fernando Savater, en su libro “El valor de educar”, nos dice: ‘La verdadera educación es aquella que proporciona más educación’.

Viendo a los países desarrollados y observando el éxito científico y tecnológico de los mismos, no queda menos que pensar, que la necesidad es mucho mayor en los países subdesarrollados donde los problemas básicos de las grandes mayorías aumentan día a día.

Así vemos que la agricultura, que es una gran fuente económica para los países desarrollados, es un problema de extrema dificultad en los países subdesarrollados que tienen que importar sus alimentos. La ciencia es la herramienta más efectiva para aliviar el sufrimiento y satisfacer las necesidades básicas de los seres humanos. La necesidad de utilizar el conocimiento tecnológico y científico para enfrentarse a los problemas del Tercer Mundo es fundamental.

La ciencia es un medio esencial para que la sociedad pueda tener agua potable, alimentos, energía, cuidados de salud, viviendas y tratar de erradicar de la pobreza. La investigación científica no opera en el vacío. La ciencia se produce por el sistema científico formado por instituciones, personas y recursos directamente involucrados en la producción de nuevos conocimientos.

Eduardo Krieger nos explica que la relación entre la ciencia y la tecnología, fue, por decirlo así, percibida hasta en la Primera Guerra Mundial. La ciencia fue siempre considerada como una parte del dominio cultural, mientras que la tecnología lo era de la esfera económica. Durante mucho tiempo la ciencia también se consideró como una empresa libre del espíritu humano, y el conocimiento científico era valorado como un bien común que tenía que estar a la disposición del género humano. Louis Pasteur dijo que el conocimiento era patrimonio de la humanidad.

Después de la Segunda Guerra Mundial ocurre el gran avance de la ciencia y la tecnología, sin precedentes en la historia de la humanidad, lo que demostró que la relación entre la ciencia y la tecnología no era accidental. Esto condujo a una especie de credo, bajo el cual los países podían prosperar y cada nación tenía que invertir en la creación de una fundación científica sólida, como requisito para resolver los problemas sociales. En ese momento la ciencia se empezó a valorar como fuente primaria del desarrollo.

Manuel Limonta Vidal nos dice que la población mundial tiene un crecimiento del 1.5% anual y se presume que llegará a alcanzar 8,000,000 millones para el año 2020, y 11,000,000 millones para el 2050. Casi todo este crecimiento va a ocurrir en las regiones sobrepobladas, subdesarrolladas y más pobres de África, Asia y Latinoamérica, en donde se va a agrupar el 90% de la población humana. La demanda por comida en las áreas más sobrepobladas del mundo se duplicará para el año 2025. La ciencia y la tecnologías están atrasadas en estos países.

La única esperanza es un cambio social real y con la ayuda de la biotecnología. Los países subdesarrollados se enfrentan a problemas de salud, comida y protección ambiental. No podemos quedarnos a la zaga. La creación del capital humano es una condición fundamental para enfrentar los problemas. Los fines ya están definidos y los medios existen, sólo falta la voluntad para superar los obstáculos.

El autor es Director de Investigación Clínica, Escuela de Medicina, Louisiana State University Health Sciences Center, New Orleans, LA, USA  
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