Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
MARTES 21 DE MAYO DEL 2002 / EDICION No. 22735 / ACTUALIZADA 02:30 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


   
Los condicionamientos europeos

El acuerdo más importante de la II Cumbre Europa-América Latina y el Caribe, que se celebró en Madrid el viernes y el sábado de la semana recién pasada, fue el de que una eventual asociación de libre comercio entre ambas regiones podría adoptarse a fines de 2004, pero sólo si los gobiernos latinoamericanos y caribeños cumplen ciertas condiciones fundamentales, tales como el fortalecimiento perdurable de la estabilidad institucional, la vigencia efectiva de la democracia pluralista, la transparencia y la lucha verdadera contra la corrupción, y la aplicación de una estricta disciplina financiera. Y en el caso de Centroamérica, que debe avanzar en su propia integración para poder aspirar a un acuerdo interregional de libre comercio.

Debe haber sido penoso para los gobernantes latinoamericanos y caribeños que son honestos y están luchando contra la corrupción en sus países —como el presidente Enrique Bolaños, de Nicaragua—, tener que escuchar a los líderes de Europa que no se pueden asociar con América Latina y el Caribe mientras en estas regiones sigan prevaleciendo los gobiernos y sistemas políticos y económicos corruptos. Inclusive, según informó el domingo el periódico madrileño El Mundo, el Presidente del Gobierno de España, José María Aznar, puso el ejemplo de uno de los países latinoamericanos asistentes a la Cumbre de Madrid, al que no identificó —y que podría ser Nicaragua—, en el que las redes de corrupción gubernamental han desviado fondos de cooperación externa en una cantidad equivalente al 23 por ciento de su Producto Interno Bruto. Es imposible suscribir pactos de libre comercio con países así de corruptos, sentenció el Presidente español.

Por cierto que las exigencias europeas de terminar con la corrupción para poder recibir los beneficios de una buena asociación económica y comercial con Europa, desmienten a quienes en Nicaragua alegan que la lucha contra los corruptos perjudica las posibilidades de inversión y de cooperación extranjera. Y refutan a quienes por la razón que sea abogan para que los medios de comunicación independientes no sigan denunciando la corrupción —inclusive acusándolos de inventar las situaciones de abusos con los recursos y bienes del Estado durante el gobierno del ex presidente Arnoldo Alemán, y de ejercer una “manipulación dominante” de la opinión pública—, y presionan al Gobierno para que no continúe actuando contra los corruptos.

De manera que para asociarse libremente en la economía y el comercio con Europa, habrá que cumplir el compromisos de hacer buenos gobiernos, proteger el medio ambiente, promover y garantizar la participación de la sociedad civil en las decisiones gubernamentales, respetar los Derechos Humanos, fortalecer la seguridad ciudadana y luchar efectivamente contra la corrupción. Y en el caso de Centroamérica, ésta tiene que avanzar en su propia integración, para a fines de 2004 poder convertirse en apropiados, dignos y respetables socios de la Unión Europea.

Por supuesto que estos condicionamientos europeos no han sido del agrado de quienes consideran que la cooperación internacional con nuestros países debe ser incondicional, inmediata e ilimitada. Sin embargo, las exigencias europeas convienen a los pueblos latinoamericanos y caribeños, que hasta ahora han visto con indignación pero con impotencia cómo las camarillas políticas corruptas de sus países roban los recursos que deberían invertirse en promover el desarrollo, en disminuir la pobreza, en programas de cultura, salud, educación y seguridad pública, etc. Como es, sin duda, el caso de Nicaragua, donde según el presidente Bolaños, más de 600 millones de dólares fueron robados por los corruptos sólo durante el gobierno anterior.

Por otro lado, durante la Cumbre de Madrid pero en negociaciones bilaterales con España, Nicaragua obtuvo recursos por más de 77 millones de dólares que serán destinados específicamente a programas económicos y sociales, y que en términos generales permitirán por lo menos aliviar la apremiante necesidad en que se encuentra el gobierno actual debido a la bancarrota en que lo dejó la Administración anterior.

En realidad, es con toda Hispanoamérica que España ha contribuido de manera muy significativa a financiar los programas para combatir la pobreza y promover el desarrollo. Así lo demuestra el hecho de que las inversiones españolas en Latinoamérica y el Caribe se multiplicaron por 10 en la década anterior, y en lo que va de la actual siguen creciendo en la misma proporción.  
.


---
   
Otras Noticias

Los condicionamientos europeos