La Naturaleza cobra caro
Terremotos, deslaves, maremotos, huracanes, tornados, inundaciones, volcanes en erupción; todos estos cataclismos o desastres han ocurrido desde tiempos remotos pero no con la cuota de víctimas que cobran en la actualidad.
La fatalidad de pérdidas humanas ha acrecentado tanto como el sufrimiento de las personas que se ven envueltas por la tragedia.
Pero el hombre no entiende su arrogancia y soberbia se lo impiden, no ve y no entiende las consecuencias porque su egoísmo y prepotencia no lo dejan. La humanidad se empecina en despalar y contaminar; destruye a los animales, los bosques, ríos, lagos, mares y hasta el aire que respiramos, cuando la destrucción sea irreversible no habrá remedio, sino lamentos. La naturaleza lo que hace es simplemente cobrarle al hombre el daño que le está causando. El hombre no ha entendido que el mal se lo hace a él mismo y quienes pagarán el precio más alto serán las generaciones futuras quienes nos culparán por no haber tenido las agallas y la humildad para reparar a tiempo lo destruido y evitar vernos forzados a enfrentar lo imposible. Dios dio al hombre la autoridad para dominar la tierra, pero esto no quiere decir acabar con la tierra sino por el contrario protegerla y preservar su naturaleza. La crueldad no conoce límites, la piedad y compasión tampoco, el hombre elige.
Marlon José Navarrete Espinoza. 
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