El Gobierno de facto de Honduras tensó ayer aún más sus relaciones con la comunidad internacional al impedir el ingreso en el país de tres funcionarios de la Organización de Estados Americanos (OEA) y dos de la Embajada de España, en una jornada en la que se denunció una nueva víctima mortal como consecuencia de la crisis política.
El Gobierno de facto de Roberto Micheletti afirmó que impidió la entrada en el país a tres funcionarios de la OEA porque “no era éste el momento procesal oportuno” y ya estaban advertidos.
“Corrieron el riesgo de entrar o no entrar, ya estaban advertidos de que no sería permitido”, afirmó el canciller del Gobierno de facto, Carlos López, quien no obstante explicó que permitieron el paso a un cuarto diplomático vinculado con el proceso de mediación que impulsa el Presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
López también insistió en que la Embajada de Brasil perderá su estatus diplomático en diez días si no define la situación en que se encuentra el presidente depuesto Manuel Zelaya, que el pasado lunes apareció en ella al regresar al país casi tres meses después de su derrocamiento.
“El privilegio (de Brasil) de tener una misión en Honduras se acaba en diez días, pero eso no es un elemento como para decir que Zelaya se quedará en la calle o que queda abierto para una intervención y capturarlo”, indicó López.
López aseguró que los diez días dados anoche a Brasil para que aclare y resuelva la situación de Zelaya no es un ultimátum, sino “un plazo de cortesía”.
“Las relaciones están rotas desde ayer (sábado), que se emitió el comunicado, pero se da un período moderado de cortesía internacional para que los funcionarios puedan entregar sus carnés, placas diplomáticas (...) para marcharse”, dijo López.
Pero Brasil respondió que sólo negociaría con el Gobierno de facto de Honduras si la ONU se lo pide, dijo el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, al rechazar cualquier “ultimátum de los golpistas”.
“El Gobierno brasileño no acata ultimátum de golpistas ni reconoce como gobierno interino (a estos) usurpadores del poder. Quien tiene que negociar es la OEA, la ONU, que ya tomaron sus decisiones”, dijo Lula en rueda de prensa, tras participar en la II cumbre ASA en isla Margarita, al norte de Venezuela.
El canciller del Gobierno de facto dijo que “fue Brasil el que rompió con el actual Gobierno al desconocerlo” y aseguró que “si no existe esa relación bilateral evidentemente tienen que despojarse el escudo, pasa a ser una oficina privada”.
ADVERTENCIA A CUATRO PAÍSES
Carlos López agregó que no cree que el embajador español en Tegucigalpa, Ignacio Rupérez, ni otros embajadores asuman el riesgo de regresar a Honduras para ver que no se les admite la entrada.
“Yo creo que han tomado nota los gobiernos de la comunicación de la nota verbal que se ha girado a todos y cada uno de ellos (...) de tal manera que no creo que se tomen el riesgo de que no se les admita”, indicó Carlos López.
En el documento difundido ayer, el Gobierno de facto informó que no recibiría a los embajadores de España, Argentina, Venezuela y México.
Al respecto, el depuesto presidente Manuel Zelaya dijo a Radio Globo que es “lamentable” que se haya impedido la llegada al país de los tres funcionarios de la OEA.
“Eso es lamentable porque se le cierran las puertas a la comunidad internacional para el diálogo”, añadió Zelaya, quien desde la Embajada de Brasil insiste en que la búsqueda de una salida a la crisis es dialogando con los diferentes sectores sociales de Honduras.
La crisis de Honduras se ha vuelto más tensa a tres meses del derrocamiento de Zelaya, mientras que la resistencia contra el golpe de Estado denunció ayer la muerte de una joven universitaria.
INSULZA CONDENA
El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, condenó ayer domingo la decisión del Gobierno de facto de expulsar a cuatro altos funcionarios que habían acudido para preparar una misión posterior.
“Lamentamos esta decisión y la consideramos incomprensible, puesto que el propio Gobierno de facto de Honduras había aceptado tanto la próxima visita de la misión de cancilleres como de la comitiva de la OEA que tenía por objetivo efectuar los preparativos de la misma”, explicó Insulza.
Cinco miembros de la OEA fueron “detenidos” seis horas a su llegada el domingo al aeropuerto de Tegucigalpa y cuatro de ellos fueron expulsados.