La empresa controla el 73% del almacenaje y el 100% de la importación de combustibles
Aprovechando el desinterés en sus operaciones mostrado por la oposición política del país —enfrascada en una serie de pugnas debido al caudillismo que domina a sus líderes—, y la docilidad de la Contraloría General de la República (CGR), el grupo Alba, un holding de empresas ligado directamente a la familia presidencial, dio el golpe final para instalarse como el rey absoluto del mercado de hidrocarburos nacional.
La compra de los activos de la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP), filial de la transnacional suiza Glencore, por el Grupo Alba, culmina una de las mayores operaciones financieras de los últimos tiempos en el país, dándole a este consorcio el control del 73 por ciento de la capacidad de almacenaje del país.
Además se asegura el manejo del ciento por ciento de la importación de combustibles y derivados. Suple la demanda total del país.
El complejo petrolero del Puerto de Corinto, el principal del país, prácticamente ha sido tomado por Alba de Nicaragua (Albanisa), una sociedad “privada” que funciona como la columna vertebral del Grupo Alba.
Con la compra a Glencore de las inversiones que habían hecho en los últimos diez años, el grupo Alba adquiere la mayor red de gasolineras del país.
Pero el verdadero filete en esta operación fue la capacidad de almacenaje adquirida en Puerto Corinto, que es de unos 280 mil barriles que se vienen a sumar a los que ya tenían. Esto le da posibilidad de almacenar productos terminados como gasolina, diesel o búnker fuel oil.
“Hay que entender que el negocio de ellos es traer combustible porque de esa manera se quedan con el pago del 50 por ciento de lo que traen”, dijo una fuente conocedora de la industria que solicitó el anonimato.
“El negocio de las gasolineras es marginal, son centavos, comparado con lo que obtienen por traer petróleo”, dijo la fuente.
CONSUMO DEL PAÍS
Actualmente Nicaragua consume unos 26 mil barriles de petróleo o producto terminado al día, eso suma unos 9.5 millones de barriles al año.
Si el precio promedio se calcula en 60 dólares por barril, esto le deja a Albanisa unos 280 millones de dólares al año que recibe sin el menor esfuerzo.
Esto es lo que ha permitido hacer compras como la de los activos de la Glencore, que se han calculado en 50 millones de dólares, aunque para la fuente consultada esa cifra es “un poco baja”.
RADIOGRAFÍA DEL PUERTO
Una investigación periodística de LA PRENSA presenta una radiografía de cómo queda el esquema de almacenaje petrolero del Puerto de Corinto, debido al control del Grupo Alba de las operaciones de los planteles de Petronic, DNP-Glencore y el denominado “De Bolívar a Sandino”. (Ver infografía).
Este último plantel fue inaugurado en febrero de este año y su construcción, según lo que mencionó el tesorero del Frente Sandinista y vicepresidente de Albanisa, Francisco López, en una entrevista brindada a la televisora oficial del Gobierno (que también es propiedad de la familia presidencial), estuvo por encima de los 24 millones de dólares.
López también es el presidente de la estatal Empresa Nicaragüense de Petróleo (Petronic), dueña del 49 por ciento de las acciones de Albanisa.
El restante 51 por ciento está en manos de la también estatal venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA).
López es uno de los funcionarios más escurridizos del actual Gobierno. Sólo brinda entrevistas a los medios oficialistas.
La clave en el aumento del capital y patrimonio de Albanisa es el acuerdo petrolero firmado por los gobiernos de Venezuela y Nicaragua en el marco de la Alianza Bolivariana de las Américas (Alba) en el 2007.
Este acuerdo de Estado a Estado ha sido pervertido por el mismo gobierno del presidente Daniel Ortega, con el fin de ocultar el manejo de los millones de dólares por el pago de las importaciones petroleras de Nicaragua.
“Petronic compra el petróleo. Bajo una figura de acuerdo concesional aparece que Petronic compró el cien por ciento de la importación petrolera, pero el convenio marco decía que sólo se pagaba el 50 por ciento y el otro 50 por ciento iba a ser distribuido en fondos Alba y en proyectos sociales. Este convenio marco se trastocó, haciendo que Petronic apareciera contablemente comprando el petróleo en un cien por ciento, pero PDVSA transfiere el 50 por ciento a Albanisa. Ya no queda el beneficio al Estado, sino que le queda a una empresa privada que agarra el 50 por ciento (de la factura petrolera) y lo utiliza para hacer obras de carácter privado”, explicó el economista independiente René Vallecillo.
Esta transferencia de PDVSA a Petronic posiblemente sea bajo una especie de compra simulada, según la opinión del especialista.
“El petróleo se está pagando en un cien por ciento, aunque sea en papel. Aunque sea en registro se está comprando el cien por ciento, pero no creo que Nicaragua esté pagando el cien por ciento del petróleo en efectivo, porque hay un convenio marco. Hay una especie de simulación de pago al contado, y la distribución del 50 por ciento se queda en manos privadas, cuando debería quedar en manos públicas”, señaló Vallecillo.