Las esperanzas de un diálogo en el conflicto en Honduras se desvanecieron ayer, en una jornada en que el gobierno de facto respondió a la condena del Consejo de Seguridad de la ONU a las intimidaciones contra la embajada de Brasil con la afirmación de que el cerco policial es para proteger el edificio.
Las denuncias de Manuel Zelaya sobre ataques con gases tóxicos por parte de la Policía, negados por el gobierno de facto, los matices del presidente depuesto sobre las conversaciones del día previo y las protestas de sus seguidores volvieron a relegar la posibilidad de un diálogo en Honduras.
“Nosotros sólo estamos respondiendo a la petición que hizo el Gobierno del señor Lula da Silva al Gobierno de Honduras, que quería garantizar la embajada, el edificio y también la vida del que estaba dentro”, dijo Micheletti a periodistas.
“Estamos comprometidos a garantizarle la parte de afuera al Gobierno de Brasil”, insistió el presidente de facto, después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenara los “actos de intimidación” contra la embajada de Brasil, donde se encuentra el presidente depuesto, Manuel Zelaya, desde el lunes.
Micheletti insistió en esa respuesta y al ser preguntado si iba a acatar la resolución de las Naciones Unidas, negó que se estén interfiriendo teléfonos o lanzando gases en ese edificio, y acusó de los cortes de luz y agua a los seguidores de Zelaya.
GASES TÓXICOS
Por la mañana el mandatario Zelaya denunció que el edificio había sido objeto del lanzamiento de gases tóxicos que habían producido irritaciones de diverso tipo a las personas que se encontraban en su interior.
Tales acontecimientos dejaron en el limbo los contactos que tuvieron lugar el jueves, entre los candidatos a la presidencia en las elecciones de noviembre y Zelaya. Los candidatos aseguraron, tras reunirse con ambos, que tanto Zelaya como Micheletti estaban dispuestos al diálogo.
Pero Zelaya matizó ayer que hasta el momento sólo hay “enlaces informales” para iniciar conversaciones y recordó que él sigue rodeado de militares en la embajada de Brasil.
Zelaya tampoco pudo entrevistarse ayer con el Obispo de Santa Rosa, Luis Alfonso Santos, y el candidato presidencial César Ham, del izquierdista Partido Unificación Democrática, porque los militares impidieron el acceso al interior de ambas figuras. “A lo mejor mañana es posible”, dijo Ham, al indicar que Zelaya hizo las gestiones, pero “el Gobierno golpista de Micheletti no autorizó el permiso para pasar a la embajada”.
El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, dijo que Washington ha revocado las visas a partidarios “clave” del régimen de facto y recordó la advertencia de que su gobierno no aceptará la legitimidad de las elecciones de noviembre si se desarrollan bajo el amparo del régimen de facto.