Los tres acusados por la masacre ocurrida en las Américas 2, en la que perdieron la vida tres mujeres, fueron declarados culpables luego de un juicio que concluyó la noche del lunes.
No fue hasta las 11:15 p.m. del lunes 21 de septiembre que se dio por concluido el juicio, en el Décimo Distrito Penal de los Juzgados de Managua.
Sin embargo, aún no se ha notificado sentencia en el caso, misma que será dada a conocer por las autoridades judiciales en los próximos días.
UNA TRAGEDIA
Norman Enrique Obando, de 27 años; Pablo Antonio Mora Romero, de 21, y José Daniel Cuadra Somarriba, de 23, fueron los tres acusados por la muerte de Norma Patricia Araica Jirón (quien tenía 18 días de haber dado a luz a su hijo), Marisol del Socorro Romero y Rebeca Donaire, que se encontraba embarazada.
También resultaron dos lesionados, Carolina de los Ángeles Romero y Larry Adolfo Quintero Castañeda, este último herido de gravedad, lo que le provocó una paraplejia que lo mantiene en silla de ruedas.
Un tribunal de jurado juzgó a José Daniel Cuadra Somarriba y la juez Ana Justina Molina miró el caso de Norman Enrique Obando y Pablo Antonio Mora Romero.
Los señalados tenían la medida de prisión preventiva, que cumplían en la cárcel Modelo en Tipitapa. Ahí también esperan la notificación de la sentencia que será emitida por la juez Molina.
SANGRIENTO
Los hechos ocurrieron la madrugada del 1 de enero de este año, cuando los integrantes de las pandillas “El Ceibón” y la del Carlos Núñez iniciaron una batalla campal, con un intercambio desmedido de balas.
En ese momento varias familias se encontraban en la calle o en el porche de sus casas bailando, comiendo y conversando, esperando dar la bienvenida al Año Nuevo 2009, que al final terminó en luto y tragedia.
Las tres mujeres fallecidas nada tenían que ver en el pleito que en ese momento protagonizaron los integrantes de las pandillas mencionadas.
Los familiares de las víctimas pidieron justicia contra los implicados en la muerte de sus seres queridos y no descansarán hasta ver que se cumpla con la pena, para que ninguno de los jóvenes pueda salir en libertad.