Mañana 22 de septiembre, el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, hablará sobre el cambio climático ante los líderes del mundo reunidos en una cumbre especial de las Naciones Unidas en Nueva York, en la víspera de la 64ª Sesión de la Asamblea General de la ONU.
El cambio climático es uno de los principales desafíos que enfrenta el mundo en la actualidad. Ya su impacto es evidente y sus consecuencias son severas. El hielo en el Mar Ártico se está derritiendo más rápido de lo previsto. El nivel del mar amenaza con elevarse más de lo que se había anticipado. Los recursos acuíferos están cada vez más a riesgo del derretimiento de los glaciares y de eventos climáticos extremos tales como sequías e inundaciones. Estos cambios no sólo amenazan el medio ambiente sino también la seguridad y la estabilidad.
La ciencia nos plantea un mensaje simple y grave: es preciso que todos los países colaboren para combatir el cambio climático y no hay tiempo que esperar.
El presidente Obama reconoce que Estados Unidos debe ejercer un papel de liderazgo en la gestión mundial para combatir el cambio climático. Estados Unidos tiene responsabilidad por ser la principal fuente mundial de gases de efecto invernadero. Aceptamos que sin reducciones en las emisiones de los Estados Unidos no hay solución posible al cambio climático, por lo que nuestro país estará a la vanguardia de la creación de una economía basada en la energía limpia en el siglo XXI.
El presidente Obama ha trazado un nuevo curso para Estados Unidos de cara al cambio climático. Él solicitó al Congreso de los Estados Unidos que elabore una legislación integral en materia de energía limpia, a fin de recortar las emisiones en un 14 por ciento con respecto a los niveles de 2005 para el 2020 y en un 83 por ciento para el 2050. La Cámara de Representantes ya aprobó un proyecto de ley que está siguiendo el curso de aprobación por el resto del Congreso. El paquete de estímulo económico del Presidente incluye más de 80,000 millones de dólares para programas de energía limpia. Además, recientemente se han instituido normas para aumentar el ahorro de combustible y reducir las emisiones de los vehículos.
Sin embargo, se precisa más que las acciones de los Estados Unidos y de otros países desarrollados. Para mantener a nuestro planeta seguro y habitable todos los países, especialmente los principales emisores, tienen que unirse para actuar de forma contundente. No hay otra manera de contener el cambio climático. La Agencia Internacional de Energía estima que el 97 por ciento de las emisiones en el futuro provendrán del mundo en desarrollo.
Estados Unidos trata de lograr una estrategia mundial para combatir el cambio climático por medio del proceso de negociación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima y relaciones bilaterales claves. La Secretaria de Estado, Hillary Clinton, y otros altos funcionarios estadounidenses han viajado a algunos de los países en desarrollo para profundizar el diálogo sobre el clima y explorar el posible éxito de esta gestión. Si bien muchos de estos países ya han emprendido medidas para encarar el cambio climático, deberán hacer mucho más.
Para tener éxito en esta gestión internacional todos los países deberán tener una participación plena. Los países desarrollados tienen que reducir sus emisiones sustancialmente para el año 2020 de manera absoluta, en comparación con las emisiones de base de 2005 ó 1990. Los principales países en desarrollo deberán emprender acciones que reduzcan sustantivamente sus emisiones para el año 2020 de manera relativa, en comparación con su comportamiento “habitual”. Otros países en desarrollo deben centrarse en elaborar planes de crecimiento con baja emisión de carbono —con asistencia financiera y técnica cuando lo necesiten— para orientarles en su camino hacia el desarrollo a largo plazo.
En última instancia, un acuerdo eficaz no sólo deberá tratar sobre la limitación de las emisiones de carbono, sino también deberá ofrecer una vía segura hacia el desarrollo sustentable. La única vía sustentable es a través del desarrollo de la energía limpia. Para ello, los países con capacidad avanzada deben estar preparados para desarrollar y difundir tecnologías en los países que las necesiten.
Si unimos esfuerzos, la gestión tendiente a crear una economía mundial basada en la energía limpia puede arrojar ventajas económicas significativas, tales como incentivar la inversión, el crecimiento económico y la creación de empleo mundialmente. Asimismo, serviría para dar acceso a servicios energéticos a cientos de millones de personas pobres en nuestro planeta. Con el apoyo adecuado, los países en desarrollo pueden ser capaces de saltar las fases del desarrollo que producen excesivos desechos para llegar a tecnologías de baja emisión de carbono y oportunidades de energía limpia.
Estados Unidos tiene la firme intención de lograr un acuerdo internacional que tenga fuerza, y confío en que si actuamos juntos podemos enfrentar el desafío del cambio climático.