publicidad
Noticias | Servicios | Suplementos | Especiales | Magazine | Nicas en el Exterior | Publicidad | Contáctenos
Managua, 18/05/2013 -1:03 PM
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
Presidente... de los encabes
Eduardo Enríquez
publicidad

Lo bueno, al menos, es que ya pasó. Los altos mandos tanto de la Policía Nacional como del Ejército de Nicaragua deben estar aliviados de que la celebración de su trigésimo aniversario ya pasó. No porque sea algo malo o vergonzoso, sino por lo sui géneris de este compañero comandante pueblo presidente que tenemos aquí.

Está claro que la Policía y el Ejército no tienen de otra, para la celebración tienen que invitar al Presidente de la República, sea quien sea, pues es su jefe supremo, pero el problema es que el actual presidente, Daniel Ortega, se parece a esos parientes que uno no puede dejar de invitar a la fiesta pero que cuando se pasan de tragos sólo son hacer encabes.

Dicen que el compañero comandante pueblo presidente Daniel no es tomador, que es poco para el licor, pero no necesita beber para hacerlo a uno pasar vergüenza. El ejemplo más reciente está en los discursos que dio durante las celebraciones antes mencionadas.

El sábado cinco de septiembre comenzó con la Policía. De entrada habló del “teniente malo”, recordándoles a los policías el propio día de su cumpleaños que mucha gente les ofrece mordidas (y es de suponer que el Presidente considera que muchos de ellos las toman).

Pero no contento con eso trató de defender a “la pobre Aminta”, la directora de la Policía Nacional, pero en su “defensa” más bien dejó claro —no sé si con mala intención— que la Primer Comisionada no da un paso si no se lo consulta y que él le tiene que decir qué debe hacer: “No Aminta, no hagás eso, hacé esto otro...” decía. Me imagino que la primera comisionada lo menos que pensó fue “no me ayude, compadre”.

El sábado siguiente, el 12 de septiembre, le tocó al Ejército. Las leyes del Ejército protegen su institucionalidad de cualquier político arbitrario como Ortega mucho mejor que lo hacen con la Policía. Pero eso no impidió que el compañero comandante pueblo presidente Daniel hiciera su encabe.

Ni siquiera por ser el cumpleaños de la institución el mandatario varió su discurso antiimperialista, y plenamente consciente de la presencia de oficiales de Ejército de Estados Unidos y un destacamento de soldados de ese país, Ortega se lanzó contra los invitados, no sólo hablando del imperio, sino de que ese ejército se había “empantanado en Irak... han muerto miles de soldados norteamericanos (en Irak)”, dijo.

Y hasta mentiroso llamó al jefe del Comando Sur de los Estados Unidos general Douglas Fraser, pues aseguró que no le creyó cuando éste le dijo que la base de Palmerola era manejada por los hondureños.

Como el pariente borracho, Ortega insultó a los invitados. Ya me imagino el bochorno de los anfitriones al no poder mandarlo a callar. Sobre todo si tomamos en cuenta las excelente relaciones que estos dos ejércitos han mantenido en las últimas décadas.

Parece que el Presidente lo que quería era hacer saber tanto a los policías como a los militares que él es el jefe.

Pero si Ortega tiene que demostrar que es el jefe entonces en realidad no lo es. Y no lo es porque el verdadero jefe tanto de la Policía como del Ejército es la Constitución de la República. Ojalá eso no lo olviden ni policías ni militares.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda