Para las sextas elecciones de las autoridades regionales de la Costa Caribe, previstas el 7 de marzo del 2010, los partidos costeños fueron “consumidos” por los partidos nacionales, según la lista de las alianzas políticas inscritas la semana pasada ante la Dirección de Atención a Partidos Políticos del Consejo Supremo Electoral (CSE).
La organización Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (Yatama o hijos de la madre tierra, en lengua miskita), se inscribió bajo la bandera del Frente Sandinista, su aliado en los últimos procesos electorales.
Mientras, el Partido Movimiento de Unidad Costeña (Pamuc) se alió al Partido Liberal Independiente (PLI), el Movimiento Vamos con Eduardo (VCE) y la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), bajo la bandera de este último partido, y el Partido Indígena Multiétnico (PIM) se alió al Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Para algunos líderes costeños los partidos regionales parecen haber sido absorbidos por los partidos nacionales, aún con el carácter regional de estas elecciones, es lamentable y pone en riesgo la supervivencia de estos partidos y de la misma identidad multiétnica de la Costa Caribe.
La segunda secretaria de la Comisión Nacional de Demarcación y Titulación (Conadeti), Dolene Miller Bacon, reprocha desde Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), que los partidos nacionales usurpan la participación de los pobladores de la Costa Caribe en un proceso que incumbe al desarrollo costeño.
INTERESES PARTIDARIOS PRIMAN SOBRE COMUNIDAD
Las primeras elecciones regionales se realizaron en 1990, pero sólo participaron los partidos nacionales. Desde 1994 se han creado partidos políticos y movimientos por suscripción popular para participar en las elecciones autónomas, pero éstos han sido absorbidos, a falta de recursos económicos, por los partidos políticos nacionales.
Según Miller Bacon, aunque los partidos nacionales justifiquen que los candidatos que ellos presentan para este proceso son costeños, la realidad es que “son costeños, pero con un interés político partidario, no son costeños con un interés del desarrollo autonómico”, pues estima que “en los partidos nacionales hay una participación costeña, pero éstos obedecen a un interés del Estado de Nicaragua y no obedecen al desarrollo de la autonomía y de la comunidad”.
“Gradualmente hemos visto que estos partidos regionales o movimientos han sido desplazados, primero por las negociaciones políticas y la falta de recursos económicos, los han sacado fuera de la contienda, y luego vemos cómo los partidos nacionales chupan, absorben todas las expresiones autóctonas de organización política partidaria; el bipartidismo ha creado las condiciones para excluir otras expresiones costeñas”, dice Miller.
La coordinadora regional del Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos (Cedehca) en Bilwi, Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), Debby Hodgson, coincide en esto con Miller.
El Cedheca ha participado como observador regional en los procesos caribeños y Hodgson confirma que los partidos nacionales absorben a los partidos regionales, más pequeños y debilitados ante la maquinaria de los primeros, a tal punto que estima que “en el Caribe se hace lo que se dice en el Pacífico”.
PARTIDOS REGIONALES ACTÚAN COMO SATÉLITES
Para Miller, que también es asesora del Gobierno Comunal Creole de Bluefields, esta situación desplaza las oportunidades políticas de la comunidad costeña que les permita configurar su destino.
La dirigente comunitaria lamenta que Yatama, el PIM o el Pamuc no puedan sobrevivir sin aliarse a un partido nacional.
“Se han quedado como satélites alrededor de los partidos grandes para ver qué es lo que les está cayendo, esto es un retroceso al proceso autonómico, lo que vemos es cómo cada partido regional se acomoda para intereses personales y no en bien de la región. Quisiéramos ver un Consejo Regional construyendo identidad, fortaleciendo el proceso de Autonomía, con visión social y de respeto a las etnias”, agrega Miller.
Según Debby Hodgson, “ellos (los partidos regionales) se alían a los partidos nacionales para sobrevivir como organización, pero no ven que así también se van muriendo poco a poco” y como coordinadora del Cedheca también lamenta que el proceso de autonomía sea lento y falten personas “que vean con amor” este proceso iniciado veinte años atrás.
PARTIDOS REGIONALES SABEN QUE CORREN GRAN RIESGO
Los Consejos Regionales fueron creados para proteger a las minorías étnicas de las dos Regiones Autónomas de Nicaragua, pero actualmente la correlación de fuerzas favorece a los partidos nacionales. Por ejemplo, de los 45 concejales regionales en la RAAS, 28 son mestizos y sólo 17 son indígenas de distintas etnias o afro-descendientes.
Para las elecciones regionales, las Regiones Autónomas se organizan en quince circunscripciones electorales cada una y en ellas se eligen a cuarenta y cinco concejales por cada una. Sin embargo, la Ley Electoral sólo establece como cuota mínima de participación que los primeros candidatos de las listas de concejales sean miskito, creole, sumo, garífuna o rama en cinco de esas circunscripciones para el Sur y en cuatro para el Norte.
El presidente del Pamuc, Kenneth Serapio Hunter, justificó ayer en Bilwi que la única forma de hacerle frente a “la dictadura” que existe en el Consejo y Gobierno Regional del Atlántico Norte impuesta por el gobierno de Daniel Ortega y su aliado Brooklyn Rivera es aliándose con partidos del Pacífico, aún con el costo de perder sus identidad regional y étnica.
Rivera, de Yatama, también argumenta que su alianza con el Frente Sandinista obedece a que su partido “es consciente que tiene algunas debilidades y no podemos enfrentar la maquinaria nacional”, y por eso decide aliarse para algunas circunscripciones con el partido oficial. En general, él es partidario de que los procesos regionales sean exclusivos para los partidos regionales, pero sabe que el marco jurídico nacional no lo permite.
Serapio dice que es la primera vez que su partido suscribe una alianza para las elecciones regionales y explica que lo hacen “porque no tenemos recursos para enfrentar a los partidos Frente Sandinista y Yatama”.
“Esta vez creemos que la mejor manera de enfrentarlos es haciendo una gran alianza”, agrega el dirigente de Pamuc, tras lamentar que los partidos nacionales de la oposición no hayan logrado una unidad más amplia y cree que ésa es otra debilidad frente al Gobierno.
Serapio también dice que el Consejo y Gobierno Regional de la RAAN necesita un cambio de dirección urgente y añade que “no es posible que las comunidades elijan a sus Wihta (ancianos) y Síndicos y sencillamente los Yatama o sandinistas no les dan el nombramiento si no son de sus partidos”.
Para Serapio, ese desorden debe corregirse porque las comunidades son las que sufren esas imposiciones y eso es peligroso, al punto que el Consejo de Ancianos lidera una campaña para desconocer cualquier proceso electoral que según ellos atenta contra la forma de organización autóctona de los miskitos del Atlántico Norte.
BLASS CULPA A YATAMA
Para Osorno Coleman, mejor conocido como Comandante Blass y líder de la organización disidente que se autodefine como Yatama no Sandinista aliada al PLC, fue Yatama quien dio el tiro de gracia a la autonomía, al iniciar los pactos y alianzas de los partidos regionales.
“Cómo será que este partido (Yatama) perdió su identidad costeña de tal forma que su máximo líder Brooklyn Rivera fue elegido como diputado en el Pacífico”, acusa Blass, al referirse a la elección de Rivera como diputado nacional bajo la casilla del Frente Sandinista en las elecciones nacionales del 2006.
“Aquí si los partidos regionales democráticos se están aliando es porque no se aguanta más la corrupción que existe en el gobierno regional y en el propio consejo donde sabemos que piden coimas para qué las empresas puedan conseguir sus concesiones”, justifica Coleman.
PROPONEN REFORMA A LA LEY ELECTORAL
La segunda secretaria de la Comisión Nacional de Demarcación y Titulación (Conadeti), Dolene Miller Bacon, propone que el Estado de Nicaragua reforme la Ley Electoral para que se permita la constitución de partidos regionales o movimientos de suscripción popular para garantizar la identidad de los costeños en los Consejos Regionales.
Sin embargo, la propuesta de Miller necesitaría de una reforma a la Constitución Política, que desde el 2000 vetó las candidaturas por suscripción popular y esa posibilidad ha sido rechazada por organizaciones de la sociedad civil y diputados de la oposición, pues creen que abriría también la puerta al establecimiento de la reelección presidencial continua.
Actualmente, la propuesta que valora la oposición es la hecha por catorce organizaciones civiles organizadas en el Grupo Promotor de las Reformas Electorales, que buscan una reforma a la Ley Electoral “sin tocar la Constitución”, pero que permitiría un sistema inclusivo, transparente y honesto.
Según esa propuesta, la estructura del Poder Electoral, desde sus magistrados hasta las mesas electorales, debe ser integrada por personas honestas y capaces, que no sean electas por méritos partidarios.
Las autoridades actuales aprobarán la constitución de las alianzas políticas este viernes 18 de septiembre, según el calendario electoral.