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Managua, 27/05/2012 -1:44 PM
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Familiares del joven Wilmer Largaespada, de 11 años, se encontraban consternados por la muerte del menor, quien fue brutalmente atropellado por un cabezal. (LA PRENSA/ W. ALVAREZ)
Fatal accidente en Mateare
Dos personas fueron atropelladas por una cisterna, uno de ellos murió al instante
Los jóvenes intentaron cruzar la carretera después de bajarse de un bus que iba a La Paz Centro
Wendy Álvarez Hidalgo
sucesos@laprensa.com.ni
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Piden reductores

Los pobladores que habitan en las cercanías del kilómetro 26, Carretera Nueva a León, aseguraron que ésta no es la primera vez que ocurre este tipo de accidentes y que constantemente mueren personas en la zona debido a que los vehículos, buses y rastras viajan a alta velocidad.

“Nosotros pedimos a la Policía que vuelva a poner el reductor de velocidad que había en la cercanía de Mateare, porque por lo menos se regulaba el tránsito en la zona”, expresó Danilo López.

López aseguró que en el lugar han fallecido desde niños, ancianos y adultos, pero hasta la fecha la Policía no ha hecho nada por regular el tránsito en el sitio.

Debido al brutal accidente ocurrido ayer, por varias horas hubo congestión del tránsito que pasaban a orillas de donde el joven Wilmer Largaespada, de 11 años, se encontraba fallecido.

En reiteradas ocasiones la Policía ha advertido que la principal causa de muerte en Nicaragua es precisamente la imprudencia peatonal.

Por tal razón, han recomendado a los padres de familia a cuidar a sus hijos al momento de cruzar las calles y carreteras.

Sin embargo, los pobladores de la comarca La Fortuna demandan mayor presencia policial.

Sobre el caliente pavimento que cruza el municipio de Mateare yacía ayer sin vida el adolescente Wilmer Largaespada, de 11 años, luego que una cisterna lo atropellara a él y a su acompañante, el que fue trasladado al Hospital Lenín Fonseca, con graves heridas y fracturas.

El accidente ocurrió a eso de las 10:00 a.m. en el kilómetro 26 Carretera Nueva a León, en la cercanía de una comunidad conocida como La Fortuna.

Largaespada y Nelson Eduardo Castillo, de 16 años de edad, abordaron un bus con rumbo a La Fortuna, donde irían a visitar a unos familiares.

Al llegar al lugar, ambos adolescentes se bajaron del bus con placas LE-232 e intentaron cruzar la vía por la parte delantera del automotor cuando de pronto fueron sorprendidos por una cisterna.

Según los testigos, los jóvenes se quedaron sobre la raya amarilla discontinua, por lo que la rastra intentaba aventajar el bus que se encontraba estacionado.

Aunque el cabezal, color blanco, con placa M-139-127, propiedad de Transporte Gilsa S.A, no pasó sobre la humanidad de los jóvenes, Largaespada murió instantáneamente.

Castillo fue llevado de urgencia al Lenín Fonseca, con parte de sus huesos expuestos y heridas en su rostro, según dijeron las personas que se encontraban en el lugar.

El cabezal era conducido por el señor Santos Téllez Martínez, quien fue llevado de inmediato a la delegación de la Policía de Mateare, para iniciar las investigaciones correspondientes.

Una persona que conocía a Téllez, quien no quiso identificarse, señaló que el señor se dirigía a recoger agua en una zona cercana a Nagarote para luego distribuirla a una comunidad en Los Brasiles.

Tal fue la magnitud del accidente, que sobre la carretera se encontraban dispersos los zapatos y parte de la ropa de los jóvenes, los que fueron recolectados por los familiares de éstos.

“La rastra levantó al chavalo, yo venía en bicicleta y vi que los chavalos se pusieron en la raya amarilla y fue ahí cuando apareció la rastra”, relató visiblemente sorprendido el señor Néstor José Moreno Mairena.

FAMILIA DESCONSOLADA

Al lugar se presentaron los familiares del joven fallecido, quienes desconsolados pidieron a la Policía que se hiciera justicia.

Aunque los familiares solicitaron a la Policía que el occiso no fuera trasladado a Medicina Legal, eso no fue posible, pues la autopsia será clave para determinar qué fue lo que realmente ocasionó la muerte del joven.

José Altamirano, amigo del fallecido, aseguró que los jóvenes tenían pocos minutos de haber salido de su casa sin “imaginar que esto les iba a ocurrir”.

Uno de los testigos aseguró que el bus también los iba a atropellar, pues minutos después de que se bajaron, el vehículo arrancó y la cisterna lo intentaba aventajar.

“Parece que ellos venían con problemas en el bus, porque ellos se tiraron y salieron corriendo y por eso intentaron cruzar rápido”, dijo Miguel Díaz.

En el sitio se presentaron peritos de la Policía para levantar el croq uis del accidente para las investigaciones correspondientes.

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