Una de cada tres mujeres de Nicaragua, que actualmente están casadas o en unión de hecho, ha sufrido violencia física o sexual en su vida. Mientras la mitad de las mujeres víctimas reportan que su primera experiencia de abuso ocurrió antes de los 15 años, revelan datos de la Comisaría de la Mujer y la Niñez, proporcionados en un reciente foro que abordó el problema de la violencia intrafamiliar en el país.
Además la casa de habitación sigue siendo el lugar más peligroso para mujeres, niñas y niños; no solamente en los casos de violencia intrafamiliar y sexual, sino también en los casos que terminan en la muerte de las mujeres. Muchas de ellas se ven forzadas a salir de su hogar junto a sus hijos.
En ese mismo evento las autoridades confirmaron que la violencia intrafamiliar se ha incrementado en los últimos años, sobre todo a partir de 2007 hasta el primer semestre de 2008.
En una de las investigaciones referidas en la síntesis del foro se señala que uno de los principales problemas enfrentados, con respecto a la violencia contra las mujeres, es que a pesar de las leyes existentes, para ese sector el acceso a la justicia resulta muy limitado.
De los casos que llegan hasta el juicio, que no alcanzan el 10 por ciento, la mayoría se resuelve en sentencias absolutorias.
Mientras las consecuencias de la violencia pueden llegar hasta la muerte y secuelas para la salud de las mujeres. El estudio presentado durante el mismo, indica que en Nicaragua los feminicidios registran un aumento progresivo a partir del año 2003, aunque no se presentaron datos oficiales actualizados.
Las consecuencias más comunes son heridas, fracturas, moretones y dolor secundario a los golpes. Pero también les afecta la salud mental de las mujeres, causando depresión, estados de ansiedad y alcoholismo, entre otras.
En lo que fue el primer foro nacional denominado Abordaje de la Violencia contra las Mujeres y Acceso a la Justicia, las participantes señalaron que a pesar de que han existido diferentes estrategias y esfuerzos por el Estado y los organismos de la sociedad civil para prevenir la violencia y atender a las víctimas de la violencia, esto es aún insuficiente.
Esta iniciativa se organizó con el fin de compartir los hallazgos y recomendaciones de investigaciones que abordan la violencia contra las mujeres y el acceso que ellas tienen a la justicia en Nicaragua.
CONSECUENCIAS SON MÁS GRAVES
Según los participantes, las consecuencias psicológicas del abuso son incluso más graves que sus efectos físicos. La experiencia del abuso a menudo erosiona la autoestima de las mujeres y las expone a un mayor riesgo de sufrir una variedad de problemas de salud mental, entre las que mencionan la depresión, la ansiedad, las fobias, los trastornos del estrés postraumático, y muchas recurren al abuso de las drogas y del alcohol.
La violencia y el abuso sexual también están detrás de algunos de los problemas de salud reproductiva más difíciles de atender, como son los embarazos no deseados, el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
Además está el costo que representa brindar el tratamiento y apoyo a las víctimas o como se les considera sobrevivientes de la violencia, así como por llevar a los agresores ante la justicia.
Durante el foro también se identificaron propuestas y acciones para prevenir y atender a las víctimas de la violencia, las que se pueden realizar de manera coordinada desde las instituciones del Estado y las organizaciones de la sociedad civil. Y de esa manera evitar la duplicidad de servicio en la atención.
El foro fue organizado por la Dirección de Comisarías de la Mujer y la Niñez de la Policía Nacional y la Comisión Interagencial de Género (CIG), de la Cooperación Internacional en Nicaragua.