La prolongada sequía que padece Guatemala, la cual ha provocado una severa crisis alimentaria debido a la pérdida de las cosechas de miles de campesinos pobres, es la más pronunciada que ha experimentado este país, informaron ayer domingo fuentes oficiales.
Un informe del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), divulgado por la prensa local, señala que la sequía “ha sido la más prolongada” de las últimas tres décadas, como consecuencia de la falta de lluvias.
El estudio señala que en junio pasado, las cantidad de lluvia caída en el país se redujo en un 3 por ciento con relación al promedio de lo llovido durante los últimos 30 años.
En julio la disminución fue del 17 por ciento, y en agosto del 13 por ciento, lo que técnicamente ha sido atribuido por los expertos a “una canícula irregular”, mucho más prolongada de los períodos normales de recesos de lluvia durante el invierno.
CORREDOR SECO
El déficit de lluvia en el denominado “corredor seco”, el cual está integrado por siete de los 22 departamentos del país, durante el último trimestre llegó a alcanzar hasta un 85 por ciento, lo cual provocó la pérdida de hasta el 90 por ciento de las cosechas agrícolas de más de 120,000 familias de esa zona.
Claudio Castañón, coordinador de la oficina de Investigación y Servicios Climáticos del Insivumeh, aseguró al diario Prensa Libre que la sequía es efecto del denominado “fenómeno de El Niño”, el cual provoca calentamiento del mar y prolongadas sequías en tierra.
Y SEGUIRÍA EMPEORANDO
Castañón prevé que en septiembre y octubre, los dos últimos meses del invierno, llueva con normalidad, lo cual beneficiará a la segunda cosecha de granos del año.
José Toledo, oficial de monitoreo y comportamiento climático de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), advirtió que ello no será suficiente, y que la situación empeorará durante la época de verano.
“En el próximo verano se sentirán los efectos de esta prolongada sequía, salvo que en lo que resta de la temporada se diera un evento fuerte de lluvia”, indicó Toledo.
La crisis alimentaria y nutricional que padece Guatemala se ha cobrado, según cifras oficiales, al menos 25 niños por desnutrición, aunque otras cifras hablan de hasta 54 menores fallecidos.
El miércoles pasado, el presidente Álvaro Colom decretó un estado de calamidad pública a nivel nacional, para hacer frente a esta situación.
El viernes Colom solicitó a la comunidad internacional apoyo por unos 100 millones de dólares, para dotar de alimentos de emergencia a los damnificadas, y para financiar un programa de combate a la pobreza que afecta al 52 por ciento de los 13.3 millones de guatemaltecos.
Karen Slowing, titular de la Secretaría General de Planificación Económica de la Presidencia (Segeplan), explicó que los 100 millones de dólares que requiere el Gobierno se utilizarán, en su primera fase, para dotar de alimentos básicos de emergencia a las familias.