Un país en recesión, una enorme brecha fiscal que cubrir y una espinosa negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) son algunos de los problemas que enfrenta la economía nacional, que este año podría cerrar en números negativos “la primera vez desde 1993”, expresa Mario Arana, director de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), durante la presentación del Informe de Coyuntura Económica del tercer trimestre de este año, de esta entidad de investigación.
En 1993 la economía tuvo un negativo -0.4 por ciento pero significó el fin de toda una década de decrecimiento.
Ahora, analistas independientes señalan que el decrecimiento es debido a la crisis financiera y económica internacional y a una profunda crisis económica nacional.
Este año, según las proyecciones del Funides, la economía caerá hasta un rango negativo de entre menos dos por ciento y menos 3.5 por ciento, el más bajo desde 1988, según estadísticas históricas del Banco Central de Nicaragua (BCN). Al mismo tiempo Funides proyecta una fuerte caída en el Producto Interno Bruto por habitante en un rango de entre menos 3.5 y siete por ciento, lo más bajo desde 1988.
Este difícil panorama que implica una caída en el PIB por habitante durante el período 2009-2011, un aumento del desempleo que podría rondar entre 110,000-190,000 nicaragüenses y un incremento en la pobreza de entre 230,000-270,000 nicaragüenses, “apunta a la necesidad urgente de mejorar la institucionalidad y gobernabilidad del país a fin de promover la inversión y el apoyo externo”, sostiene el Funides.
Pero quienes han resentido más los efectos de la recesión internacional son las zonas francas, que registran un decrecimiento nominal anual entre enero y mayo del 2009, de 6.6 por ciento, “luego de registrar un crecimiento casi nulo en el período enero-mayo del 2008”.
El empleo, el principal aporte del sector maquila a la economía nacional, “decreció 21.7 por ciento, lo que contrasta con el crecimiento de 5.3 por ciento de enero a mayo del 2008”.
De no lograrse los recursos necesarios y el clima adecuado, agregan, la inversión caería en 2009-2011, lo que es “preocupante” no sólo por sus efectos de corto plazo, sino también porque limitaría el potencial de crecimiento del país a mediano plazo.
“Desde nuestro punto de visto tenemos que redimensionarnos, resolvamos la brecha fiscal y el programa con el FMI, para mantener la estabilidad del flujo de inversión positivo y la generación de empleo”, afirma.
Sin embargo la “buena noticia” es que la economía ya está tocando fondo, es decir ya no puede seguir cayendo más, sostiene Arana, lo cual no necesariamente se expresará en el crecimiento de la economía.
INVERSIÓN EN PICADA
Las perspectivas de crecimiento, según el informe de Funides, son desfavorables para el 2009-2010, “pero posiblemente mejorarán en el 2011”, aunque agregan que a nivel exterior hay indicios de que la economía mundial se está estabilizando, la recesión aún no acaba y la recuperación posiblemente sea débil y desigual entre regiones.
Esto se agrava, según Arana, por la crisis institucional interna, lo cual está magnificando los efectos adversos de la recesión internacional y afectando la inversión privada”. Esta inversión muestra una fuerte contracción.
Según el informe del Funides, durante la primera mitad del año “los indicadores de inversión muestran caídas por encima del 20 por ciento”.
La actividad económica, la inversión privada y las exportaciones continuaron cayendo en el segundo trimestre, agregó Arana, quien sostiene que el nivel de precios se ha estabilizado, el salario real en el sector formal ha crecido y hay indicios de que la intensidad del deterioro de la economía está aminorando.
El Funides destaca que el financiamiento externo para el sector privado también registra una fuerte caída, ya que “durante el primer semestre bajó alrededor de US$360 millones en relación al año pasado”.
Esto es el reflejo de la situación de los mercados financieros internacionales “y la baja en los precios internacionales del petróleo” agravado, según el informe, por el impacto negativo de la crisis institucional interna y la ausencia de un programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La crisis institucional local, agrega el informe, también está afectando el apoyo externo al Gobierno, lo que ha limitado su capacidad para mitigar los efectos externos. Esto se ha expresado en la suspensión de recursos de la cooperación internacional.
“Mientras la mayoría de los países latinoamericanos ha aumentado el gasto público, y/o bajado temporalmente algunos impuestos, en Nicaragua el Gobierno ha tenido que reducir el gasto en relación a lo programado y está proponiendo aumentar los impuestos a fin de mantener el déficit fiscal a niveles financiables”, señala el informe.
La contención del déficit fiscal es sano bajo el punto de vista macroeconómico, pero puede debilitar aún más la actividad económica, sostiene Arana.
EXPORTACIONES SIN RECUPERARSE
Las exportaciones que durante los últimos años había mostrado un sostenido crecimiento, este año han comenzado a bajar a raíz de la recesión internacional, destaca el informe.
En este sentido afirma que las exportaciones de mercancías del primer semestre de este año fueron de 719 millones de dólares, 93.5 millones de dólares menos que las registradas en el mismo período del año pasado, lo cual representa una caída de 11.5 por ciento.
Esta caída está más generalizada en las exportaciones de productos de origen agropecuario, “que representan el 40 por ciento de las exportaciones totales del país”.
Según el informe, “casi el 52 por ciento de la caída de las exportaciones estuvo explicado por la contracción en las exportaciones agropecuarias, el 39.5 por ciento por las exportaciones manufacturadas y el 6.5 por ciento por las pesqueras”.
En términos reales, es decir por los volúmenes exportados, las exportaciones decrecieron en un 10.2 por ciento, siendo esto un deterioro notorio comparado con el 7.6 por ciento de crecimiento del primer semestre del año pasado.
El Funides destaca que el Gobierno está proponiendo una reforma fiscal cuyo objetivo primordial “no debe ser aumentar la carga tributaria al sector formal”, menos aún en la actual coyuntura económica.
Afirman que “nuestra carga tributaria es alta en comparación con el resto de Centroamérica y con países con niveles similares de PIB per cápita. Por el contrario, su objetivo debería ser mejorar la eficiencia y equidad del sistema tributario y ampliar su base eliminando exoneraciones y reduciendo la evasión”, por lo que sugiere que se deben evitar medidas que acentúen la recesión actual.