Las investigaciones preliminares de la Policía indican que el asesinato de un ciudadano guatemalteco, el pasado domingo, podría estar vinculado al narcotráfico.
De acuerdo con documentos encontrados en el lugar del crimen, el hombre de 40 años es Juan Carlos Navas García. Sin embargo, aún se investiga su verdadero nombre, puesto que sospechan tenía varias identidades. El caso ha pasado a manos de Interpol.
Este ciudadano extranjero murió la noche del domingo 6 de septiembre tras recibir tres impactos de bala: uno en la cabeza, otro en el costado y un tercero en la espalda.
Las investigaciones de la Policía revelan hasta el momento que el sujeto al parecer tenía vínculos con el narcotráfico, situación que fue propicia para que dos hombres (aún desconocidos) a bordo de una moto lo privaran de la vida.
Los acontecimientos se dieron a las 8:00 p.m. en el barrio Israel, cerca del residencial Praderas del Doral, cuando los dos sujetos le dieron persecución.
Según los testigos, los motorizados se trasladaban en una moto con numeración 54 a ambos lados, de color amarilla, sin placas.
Los hombres vestían camiseta negra y solamente uno de ellos llevaba puesta una chaqueta azul.
COMPRARON GASEOSA
Sara López, una de las vecinas del lugar, dijo que a eso de las 7:30 p.m. los hombres que andaban en la moto compraron una gaseosa.
El de camiseta le decía al que andaba la chaqueta azul: “Ya le pagaste a la señora, que los nervios no te traicionen”.
Minutos más tarde los vecinos escucharon las tres detonaciones en medio del silencio de la noche.
“Estamos desesperados porque las cosas en este lugar están cada vez más peligrosas, parece un cuento de nunca acabar y esta vez todo está fuera de control con un desconocido acribillado por dos tipos que con sólo verlos inspiraban maldad”, refirió López.
NO LE ROBARON
Doña Josefa Nieves, habitante del barrio y también testigo, refirió que el desafortunado llevaba dos celulares de lujo en la bolsa de su pantalón y su cartera tenía bastante moneda nacional y más de 300 dólares, pertenencias que no fueron del interés de los motorizados.
“Si hubiera visto, sólo se acercó la moto al hombre, mientras el de chaqueta se sacó la pistola y sin mediar palabras realizó los disparos a quemarropa”, dijo.
Según los vecinos, nunca habían visto al guatemalteco rondar ese lugar, pero sospechan que podía ser amigo de algún vecino de la cuadra, porque el hombre cuando pasó por la calle no se mostraba nervioso ni desesperado o con ansias huir.