Más de dos mil privados de libertad de la Cárcel Modelo de Tipitapa permanecen en protesta desde la tarde del domingo, en rechazo a las medidas internas aplicadas por los funcionarios de ese penal.
Según los denunciantes, la principal demanda es el retiro del penal del jefe de la Modelo, alcaide Oscar Molina, a quien acusan de supuesto abuso de autoridad.
Aunque fuentes de la penitenciaría la Modelo, que prefirieron el anonimato, minimizaron la protesta de los internos iniciada desde la 3:00 p.m. del domingo, uno de los privados de libertad que se comunicó con LA PRENSA aseguró que la protesta incluye no aceptar los alimentos que les proporcionan los funcionarios.
“Es una huelga pacífica”, dijo el interno, tras mencionar que la misma incluye negarse a efectuar todo tipo de actividades, incluyendo rechazar la alimentación que les proporcionan desde el interior.
Según otras fuentes, aunque los funcionarios carcelarios abrieron los portones de las galerías para que los internos salieran al campo, los presos permanecieron en su lugar de encarcelamiento.
Extraoficialmente las autoridades de ese penal confirmaron que sólo dos de las nueve galerías amanecieron en huelga, inconformes con algunas de las medidas aplicadas, pero justificaron que es parte del reglamento del Sistema Penitenciario Nacional (SPN).
Por ejemplo, uno de los funcionarios del penal alegó que sólo se trataba de los internos de la galería uno y la alta, que estaban en protesta, pero por tratarse de “una cuestión pasiva, no hay intervención” de las autoridades del SPN, dijo.
“Es una resistencia, no quieren participar en actividad de ningún tipo”, expresó la autoridad carcelaria.
Una familiar de dos detenidos por narcotráfico indicó que esta situación se agrava para ellos, pues a sus parientes les han impedido incluso tener acceso a los teléfonos públicos, lo que lleva que muchos incurran en poseer teléfonos celulares “en la clandestinidad”.
En junio pasado funcionarios de esa Penitenciaría hicieron públicas denuncias de presunto maltrato, “persecución y conspiración” en contra de algunos funcionarios, por parte de las autoridades de esa Penitenciaría, lo que fue negado en ese momento por el jefe de la misma, alcaide Oscar Molina.
En esa ocasión, Molina indicó que se trataba de funcionarios que se resisten a aceptar algunas normas de seguridad establecidas a lo interno del penal y que él fue designado para hacerlas cumplir. Señaló, por ejemplo, que muchos han reaccionado inconformes por las requisas al entrar.