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Managua, 27/05/2012 -1:35 PM
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El presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, compartió mesa con el embajador de EE.UU., Robert Callahan, pero guardó silencio tras el discurso de éste. (LA PRENSA/R. ORTEGA)
Callahan fustiga fallo judicial
Califica de precipitada decisión reeleccionista de Sala Constitucional
Mario José Moncada
economia@laprensa.com.ni
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Viajes presidenciales, viajes de sultanes

El presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), Róger Arteaga, cuestionó la política exterior del Gobierno y la reforma fiscal.

“Hoy nos quieren meter la mano a la bolsa a quienes pagamos impuestos, imponiendo una Ley de Concertación Tributaria” en la que nosotros en Amcham nunca hemos creído”, indicó.

“En vez de ampliar la base tributaria y hacer que paguen los que viven del contrabando, continúa el despilfarro de la cosa pública para satisfacer excentricidades de sultanes de países del primer mundo, viajando en aviones alquilados y buscando la paz mundial mientras no son capaces de promover, siquiera, un mínimo de paz nacional”, dijo Arteaga, en alusión a los viajes presidenciales de este tipo.

Añadió que Nicaragua (a través del Gobierno), estableció hace un año relaciones diplomáticas con Abjasia y Osetia del Sur, pero dijo que no cree que ningún empresario de Amcham “haya exportado un plátano o un litro de leche” a estos países, o que algún inversionista de esos países “haya venido a arriesgar su plata en Nicaragua”.

Estados Unidos endureció ayer sus críticas contra la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que pretende allanar el camino para la reelección presidencial continua del presidente Daniel Ortega, mediante una cuestionada decisión.

Robert Callahan, embajador de Washington en Managua, señaló a la CSJ de “actuar de una forma indebida y atípicamente precipitada, en secreto, con la participación de jueces de un solo movimiento político (el FSLN), y sin debate público ni discusión”, al emitir en tiempo récord la resolución.

La resolución declara inaplicable el artículo 147 de la Constitución Política de Nicaragua que impide la reelección presidencial continua y que limita a dos el máximo de mandatos que se pueden ejercer de forma alterna, aún cuando la misma Constitución establece que la Asamblea Nacional es la única facultada para reformarla.

“Lo que nos preocupa es la manera en que esta decisión fue tomada en Nicaragua, y esto dentro del contexto de la Carta Democrática Interamericana, de la cual son signatarios Nicaragua y Estados Unidos, y mediante la cual se puede hacer un monitoreo de su cumplimiento”, advirtió Callahan.

Recordó que la Carta Democrática, en su segundo artículo, hace un llamado a la “participación responsable de la ciudadanía” en las decisiones importantes. En su artículo tres dispone la “separación de los poderes” y en el artículo cuatro estipula la “transparencia de las actividades del Gobierno”.

Callahan aclaró que “todo país tiene el derecho de enmendar o reformar su Constitución, lo cual abarca modificar los términos y condiciones para la elección de un presidente”. Pero dijo que “un asunto que concierne el futuro de la democracia nicaragüense, merece la debida deliberación y análisis”.

En ese sentido, dijo esperar que “todos los nicaragüenses tengan una oportunidad para expresarse, ya sea directamente o mediante sus representantes electos, sobre la enmienda a la Constitución que permita la reelección del presidente”.

El diplomático estadounidense compartió ayer sus Impresiones y Reflexiones: Después de un año en Nicaragua, durante una conferencia organizada por la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), en la que también emplazó a quienes lo acusan “de todo tipo de artimañas” —como participar en actividades partidarias y a su gobierno de financiarlas— que “también presenten evidencias creíbles de sus acusaciones”.

Mientras Callahan lanzaba sus cuestionamientos, a no más de tres metros lo escuchaba el presidente del Banco Central, Antenor Rosales, quien al término del discurso del embajador abandonó la sala en el Hotel Barceló Managua, sin brindar declaraciones.

DE TOTALITARIOS Y MÁS

Callahan echó mano de la historia para reflexionar sobre la actualidad, al recordar que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, al citar a Lord Acton, historiador británico del siglo XIX.

“Los totalitarios de todos los colores, aunque invoquen interminablemente al pueblo, en la práctica no confían en el pueblo”, reforzó Callahan.

“ Quienes se les oponen (a los totalitarios, son considerados) malvados, egoístas, avaros y prepotentes. Son traidores, o peor aún, apóstatas. Por esa razón, ellos interpretan la disensión como deslealtad, el desacuerdo como irrespeto. De esta forma desaparece la tolerancia y la sociedad se polariza”, subrayó.

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