Las anteriores ediciones de la Liga Profesional han tenido un bateador de la estirpe de los cubanos Michel Abreu y Bárbaro Cañizares, o bien del estadounidense Clyde Williams, o sea tipos capaces de tumbar la pelota en cualquier momento y que alrededor de ellos se mueve el espectáculo, llevando más fanáticos a las graderías.
Ante las limitaciones de esta temporada, con un techo salarial de dos mil dólares para la contratación de jugadores importados, para asegurar el buen funcionamiento de la liga y evitar el desorden económico de las anteriores, parecía que el show estaría a cargo del talento nacional principalmente.
Sin embargo, el bombardero estadounidense Brian Nichols, de 27 años y una imponente presencia física en el plato, con su 6'5 de estatura y 240 libras de peso, extraído de una Liga Independiente de los Estados Unidos, promete ser la gran figura de este torneo.
Nichols, primera base del León, tuvo un inició feroz de temporada, comandando la lista de los mejores bateadores, mientras comparte el liderato de jonrones y carreras empujadas, para debutar de entrada como dueño de la triple corona de bateo.
El gigante norteamericano hizo añicos el pitcheo del Bóer, al reunir seis imparables en 11 turnos, para un promedio de bateo de .545. El domingo disparó su primer jonrón y en tres partidos totalizó seis carreras remolcadas.
“Me defino como un bateador de poder”, dice Nichols, quien este año con Río Grande en la United League bateó para .306, con 13 jonrones y 57 producidas. En tres años, en este circuito promedia por temporada .300, 11 vuela cercas y 50 remolques.
“Trabajo duro en los entrenamientos porque me gusta dar un buen espectáculo. Estoy contento de estar aquí y voy a dar lo mejor de mí”, declaró.
Así como por aquí han pasado Abreu, Cañizares y Williams, también la liga tiene el recuerdo de varios otros artilleros que tenían una estampa de “desforra pelotas”, pero quedaron en deuda.
El caso más reciente fue el de Jimmy Hurts, un enorme bateador de tamaño, pero que finalizó la temporada con cifras pequeñas, distantes de las expectativas que a su alrededor se crearon.
No obstante, Nichols parece ser de los buenos. Su poder es indiscutible de acuerdo con su físico y sus antecedentes, además, también es un bateador de promedio, que pocas veces desluce, y a pesar de su tonelaje, le pone pimienta al juego tratando de ganar bases extras con su juego agresivo.
La única diferencia entre Nichols y las anteriores figuras de la liga, es que no juega con el Bóer. Sin embargo, desde León de seguro se escucharán sus rugidos en todo el país.