El sueño de muchos ha acabado, y el verdadero desafío empezó para otros. Este sábado El Laurel, Centro de liderazgo y transformación cultural, se estremeció ante la batalla que se libró en su campo.
Los diez participantes de la segunda temporada del Desafío X-treme 2009 dejaron sudor, aliento y lágrimas durante el circuito final donde sólo una pareja demostró ser la mejor.
Habían pasado de todo, o al menos eso creían. El azote de las aguas del Cocibolca en kayak, la furia del Cerro Negro en sandboarding, las sorpresas en la pista Los Chilamates de bicicross, la adrenalina al vacío en el rappel de Montibelli y la presión del imponente Mombacho.
Sin embargo nada ni nadie los había preparado para esto, un circuito extremo que pondría a prueba no sólo sus facultades físicas o deportivas, sino también su confianza, su fortaleza, su compañerismo y su corazón de lucha.
LOS DESAFÍOS
Bajo un cielo nublado, un clima exquisito y a través de senderos entre plantaciones de café, los jóvenes caminaron hasta detenerse ante la primera de sus pruebas. Una pared de madera de más de 15 metros de altura que los retaba a escalarla.
Luego de recibir las indicaciones por parte de los instructores de El Laurel, los cinco equipos sortearon los turnos para subir, ayudados solamente de sus manos, sus piernas y el coraje que lograran reunir para llegar hasta la cima.
En esta primera fase, Los Lobos del Instituto Loyola sacaron las garras y demostraron su agilidad, pero la técnica fue superada por Los Escorpiones del Boanerges. Lástima que en esta etapa, el Teresiano, el CCA y el Latinoamericano tuvieran que retirarse por indisposición de uno de sus miembros.
Pero aún quedaba camino por recorrer para llegar al segundo punto. Un reto destinado para hacer palpitar el corazón a mil por hora.
Se trata del temido Temblómetro, un poste de madera de más de 20 metros con una base en la cima que sirve de trampolín para llegar a la meta: un trapecio suspendido en el aire a esas alturas y a un metro de distancia del poste.
Éste quizá fue el reto que dejó sin respiración a los numerosos espectadores que llegaron a apoyar a sus equipos, pero sobre todo a los chicos que tenían como meta colgarse del trapecio por unos minutos para alcanzar el puntaje máximo. Sólo uno lo logró.
Y para cerrar con broche de oro, no podría faltar una etapa que pusiera a prueba la mente, así que las parejas se dispusieron a resolver un examen de lógica y cultura general, mientras recobraban el aliento y secaban el sudor que goteaba en las hojas de papel.
En general un buen trabajo, pero sólo uno conquistó el título que deberá defender muy pronto ante los campeones de la primera temporada del Desafío X-treme 2009.
Para conocer los resultados y pormenores de esta competencia, no se pierdan este viernes el suplemento Aquí Entre Nos, del Diario LA PRENSA, que vendrá cargado de vértigo, adrenalina y sorpresas.