El denominado aluvión del año sesenta del cerro El Chonco, en Chinandega y el deslave del cerro Casita en Posoltega, han dejado en esta época de finales de octubre recuerdos trágicos a miles de pobladores, sin embargo ambas lecciones parece que no fueron aprendidas y el despale en las zonas boscosas continúa.
El compromiso por el cuido del medio ambiente parece ser de pocos. En su visita a Chinandega, la noche del sábado, el presidente Daniel Ortega invitó a levantar la mano derecha a sus partidarios para que juraran no despalar, ni lanzar basura, evitar los incendios, mantener limpias las letrinas y proteger las fuentes hídricas, pero muy pocos lo hicieron, al menos en la zona de atrás de la concentración de simpatizantes.
El 27 de octubre de 1960, hubo una veintena de víctimas en las comarcas La Mora, Belén y San Benito. La desgracia ocurrió tras las intensas lluvias que ocasionaron el derrumbe de la zona oeste del cerro El Chonco.
En esa ocasión, una enorme piedra rodó desde la cima y quedó como un testigo mudo en la comarca aledaña La Mora.
EL CASITA
La tragedia del cerro Casita, el 31 de octubre de 1998, cuyo deslave arrasó con las comunidades Rolando Rodríguez y El Porvenir, con el registro de 2 mil 500 víctimas, fue otra de las tragedias que marcó al país entero.
Después de once años se anuncian vigilias el día 30 de octubre, en las comunidades de El Tanque y Santa María y la santa eucaristía en la parroquia Jesús Nazareno, con la visita tradicional al parque memorial en honor a las víctimas.
La frontera agrícola y habitacional se extiende, mientras tanto es historia lo que nuestros campesinos llamaban las cercas vivas con árboles de madero negro en su mayoría.
En los 13 municipios de Chinandega los incendios forestales son bastante comunes. Son provocados por cazadores y mieleros rústicos, mientras tanto, la naturaleza sigue sufriendo y el daño continúa.
DAÑO A LA NATURALEZA
En la Reserva Natural del Volcán Cosigüina se trata de contrarrestar las quemas con la Fundación Luchadores Integrados Para el Desarrollo de la Región (Líder), que ha capacitado a decenas de pobladores, comentó William Áreas Calvo, uno de sus integrantes.
Presentación Rodríguez, delegado del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), refirió que debe haber un cambio de hábitos y de actitud respecto a la destrucción del ecosistema.
“Nuestros abuelos tenían las fincas con sus patios, chagüites, hortalizas, cercas arborizadas, era un manejo sostenible de la tierra, ahora se requiere un sistema agroforestal con siembra de árboles y diversificación de los cultivos”, refirió el delegado ambiental.
Marena ha identificado que en el municipio de San Juan de Cinco Pinos, zona fronteriza de Chinandega, los campesinos en su mayoría no queman las parcelas y protegen variadas especies de árboles.
Elmer Zelaya, originario de esta localidad, ha contribuido con reforestar una finca en la comarca El Espino.
Él junto con sus hermanos contribuyen en un centro educativo que auspician organismos europeos educando a los pobladores en el tema de protección del medio ambiente.