En Nicaragua, el domingo ha sido el día despreciado por la prensa escrita. Las ediciones de fin de semana de los periódicos vienen con menor oferta que el resto de la semana. Los lectores no leen los domingos, dicen especialistas en comunicación y directores de diarios. La gente, afirman, ocupa los domingos para ver un partido, ir al mercado o lavar el carro. Se podrían estar equivocando.
La semana pasada se presentó en la UCA un estudio monográfico, preparado por la periodista de LA PRENSA Dora Luz Romero, que muestra que los lectores de diarios nicaragüenses sí buscan y leen el periódico los domingos, un día en el que descansan la mayoría de los voceadores y se hace más difícil encontrar un ejemplar. ¿Por qué ese día? Porque tienen más tiempo para leer, concluye el estudio, pero también porque buscan más historias que noticias. El lector de fin de semana lee el periódico de una forma diferente.
El estudio, titulado “Lectura de fin de semana”, analiza los casos de las revistas Magazine y Domingo, publicadas por LA PRENSA, las únicas lecturas alternativas que ofrecen los periódicos nacionales el fin de semana.
A nivel internacional los diarios apuestan por el domingo como el día de mayor lectura, es decir, cuando la gente más consume periódicos y por lo tanto aumentan los anunciantes. Hojear la edición dominical de The New York Times, por ejemplo, causa perplejidad, al menos para los lectores acostumbrados a un periódico dominical más bien “flaco”.
El gran diario estadounidense ofrece ese día a sus lectores no sólo grandes reportajes, sino una variedad de publicaciones que abarcan todos los gustos: revistas de análisis de actualidad, reportajes internacionales y perfiles de políticos. Otras de moda, decoración y cocina. La Sunday Magazine hace críticas y reseñas de libros y la sección de economía parece un periódico aparte. En fin, un diario inmenso que hace pensar que lo necesario es tiempo para leerlo.
Lo contrario sucede en Nicaragua, donde la visión de los dueños de diarios es que el domingo es día de pérdidas. “Los domingos son subsidiados, por decir así, por el resto de días de la semana”, explica un empleado de LA PRENSA.
Hasta ahora el diario de los domingos trae menos páginas que el resto de la semana. En el caso de LA PRENSA, el periódico de fin de semana es de 12 páginas tamaño sábanas y 32 tabloides, frente a las 44 tamaño sábanas del resto de días. La publicidad también cae los domingos: muchas veces ni siquiera supera el 2 por ciento, mientras que el resto de días equivale al 20 por ciento del periódico.
Los datos acompañan las opiniones de los directores de los diarios. Francisco Chamorro, de El Nuevo Diario, dice que los domingos es día de descanso y la gente lo usa para divertirse. Mario Mairena, del diario Hoy, afirma que “no hay hábito de lectura dominical” y que la gente gasta el día en entretenimiento.
¿Es verdad que los lectores de periódicos no leen los domingos? Posiblemente sea un problema de oferta. Las ediciones dominicales de El Nuevo Diario y Hoy no se diferencian en mucho de las del resto de la semana, enfocadas en la noticia del día. Mientras que LA PRENSA ha apostado más por las historias y el análisis. Y los números suman a su favor.
El domingo era uno de los días de menos lectura del diario, pero eso cambió desde la salida de la revista dominical, en junio de 2007. Cifras del departamento de circulación del diario muestran que hasta agosto pasado, el domingo era el segundo día de mayor circulación del periódico sólo superado por el martes.
¿Por qué ese cambio? La diferencia, se dijo, está en la oferta. Una encuesta realizada en noviembre de 2008 por la firma M&R Consultores, muestra que el 38 por ciento de los encuestados afirmó que los domingos dedican más tiempo a leer el periódico. El estudio sobre hábitos de lectura, que entrevistó a 21 lectores de diarios, muestra que los domingos la gente prefiere temas de cultura antes que política. Reportajes, antes que la noticia “dura” en el tradicional esquema de notas cortas.
Ahí es donde han fallado los medios, pero no sólo en Nicaragua, sino a nivel latinoamericano. Lo explica el maestro de periodismo y escritor argentino Tomás Eloy Martínez:
“Los diarios en América Latina son, en su mayoría, reticentes a ese cambio mayúsculo. Conozco a empresarios que se afanan en competir con la televisión e Internet, lo que me parece suicida, publicando píldoras de información ya digeridas u ordenando infografías para explicar cualquier cosa, como si tuvieran terror a que los lectores lean”.
El gran reportero polaco Ryszard Kapuscinski da otras pistas: el lenguaje que usan los diarios para presentar la información “es muy pobre: emplea tan sólo un promedio de mil palabras. Con ese vocabulario, ciertamente, no se puede dar cuenta del mundo en su riqueza... Ese lenguaje domina la prensa diaria porque tiene el valor de ser eficaz y rápido, pero se trata de un conjunto restringido de frases que en el fondo resulta demasiado superficial y limitado, y no nos permite movernos o avanzar”.
Los dos maestros, por lo tanto, exigen a los medios apostar por el cambio. Crear una agenda propia, dice Eloy Martínez, e invertir en periódicos con una calidad narrativa que vaya de la mano con la riqueza y la sinceridad de la información. “El mejor periodismo narrativo se fundamenta en la investigación. Esa señal de eficacia superlativa sólo es posible cuando los textos se trabajan con tiempo y con recursos”, dice, y pone los ejemplos de The New York Times, Los Angeles Times, El País, The Washington Post y The Guardian.
“Ni un sólo periódico de buena calidad ha cerrado hasta el momento, a pesar del panorama que ofrecen los medios masivos”, explica Kapuscinski. “Eso tiene una explicación sencilla: sus lectores son fieles, y hasta crecen en números. Es decir que en las sociedades contemporáneas existe un grupo de gente que se interesa por este mundo, que quiere saber y entender algo de sus historias, y eso basta para mantener el optimismo”, agrega.
El jueves pasado una pregunta en Facebook, la red social de moda, pedía a algunos usuarios que escribieran sobre qué quieren leer en el periódico del domingo. Gastón dijo que un diario “más inteligente”. Nelly pidió historias. Claudia dijo que espera “artículos de otros países, otros lugares que tenga alguna relación con mi entorno”. Y Amalia pidió “historias interesantes”, reportajes a profundidad y perfiles.
En el estudio sobre la lectura de fin de fin de semana, los lectores entrevistados afirmaron esperar en su periódico del domingo temas de literatura, cultura y farándula; entrevistas, investigaciones, reportajes sobre turismo y cocina.
Para Rafael Molano, ex director de la revista Gatopardo, es hora de que los diarios cambien su oferta de fin de semana: “La gente quiere descansar, divertirse, quiere soñar, tal vez con viajes, o con jardines primaverales, con comida exquisita, con la decoración de su casa; quiere saber de su equipo de fútbol, tal vez quiere recordar un lejano acontecimiento histórico, probablemente alguien quiera recibir algo de análisis sobre las noticias políticas de la semana”.
Fabián Medina, editor de las revistas Domingo y Magazine, dice que los lectores de fin de semana buscan “menos notas rápidas y más análisis y reportajes”. Las revistas que edita Medina significan el inicio de un cambio de hábitos en el lector que hasta ahora los medios pintaban como alguien poco interesado en ver el diario los fines de semana.
Magazine es la revista más leída del país, con un nivel de lectoría de 34.5 por ciento, según una encuesta de M&R Consultores. La publicación ofrece reportajes, perfiles, entrevistas y crónicas. Los textos están enfocados en historias de vida, temas históricos, tecnología y cultura.
El 7 de junio de 2007 LA PRENSA salió a la calle con un formato distinto. Una primera sección tamaño “sábana” con las noticias del día, y otra tabloide con secciones fijas y contenidos de actualidad: entrevistas, análisis de temas políticos, reportaje con temas variados, artículos de opinión y crónicas urbanas. “Domingo trata de ser como el punto final de una semana. Pero también otra de las intensiones es poner temas que abran la semana para el periódico”, explica Medina.
De esta manera, LA PRENSA ofrece nuevos productos a los lectores, convirtiendo el domingo en un día para leer.
La mayoría de los lectores consultados en el estudio dijeron que prefieren la oferta dominical de LA PRENSA (37 por ciento), en comparación con El Nuevo Diario (29 por ciento) y el diario Hoy (10 por ciento), un remedio contra la enfermedad de cada vez más lectores con una pila más grande de diarios acumulados sin leer.