El presidente Daniel Ortega Saavedra aseguró anoche desde el municipio de Chinandega, en el norte del país, que sólo “cuatro diputados” de los 91 que existen en la Asamblea Nacional son los que pretenden revertir el fallo con el que el 19 de octubre seis magistrados sandinistas integraron la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para dar vía libre a su reelección continua, contra la prohibición del artículo 147 de la Constitución Política.
El mandatario, que continuó defendiendo y celebrando el fallo a su favor, insistió en que “el pueblo es el que va a decidir” a sus gobernantes en las elecciones del 2012, en las que él competiría por la Presidencia por sexta vez. “No son cuatro diputados los que lo van a decidir”, agregó el mandatario.
Así, Ortega se mostró optimista ante el reto que tendrá la oposición la próxima semana para reorientar la agenda de las sesiones ordinarias de la Asamblea e introducir una iniciativa contra el fallo reeleccionista.
Se supone que la oposición contaría con 48 votos para hacerlo. Pero aún está por verse cuántos diputados cumplirán su palabra y qué decisión tomarán los diputados de la Bancada por la Unidad Nicaragüense (BUN) que ha votado con el FSLN.
SE ROBARÁN ELECCIONES
Mientras, el Movimiento por el Rescate del Sandinismo, de la diputada Mónica Baltodano, divulgó un comunicado contra el fallo que califican como una “violación” a la Constitución.
El Movimiento recordó que “la soberanía de nuestro sistema democrático reside en el pueblo. Pero esa soberanía fue burlada y pisoteada en 2008 con el evidente fraude electoral”.
“En estas condiciones una nueva candidatura de Ortega más un nuevo fraude dan como resultante una nueva dictadura. No podemos olvidar que Somoza basó su régimen en un falso sistema de libertades, donde habían elecciones, pero todas las robaban (...) Esta historia no debe repetirse pues conduce nuevamente a las trágicas experiencias de guerras civiles de dolor y sangre que hemos de desterrar”, agregó el comunicado.
Además, exigió no reformar la Constitución sin un referendo ni un nuevo tribunal electoral y llamó a movilizarse “con creatividad y eficacia, dejando de un lado el temor y la vacilación frente a las amenazas de violencia del danielismo”.