El presidente estadounidense Barack Obama declaró “emergencia nacional” por la gripe AH1N1, en momentos en que Estados Unidos tiene millones de casos de infectados y más de 1,000 muertos a causa de la enfermedad, anunció ayer sábado la Casa Blanca.
La declaración, firmada la noche del viernes, califica la situación de “emergencia nacional”.
A través de esa medida, se refuerza la capacidad de las instituciones sanitarias para manejar la afluencia de pacientes contagiados, al permitirles establecer medidas de urgencia sin ajustarse a ciertas exigencias federales.
En el documento, Obama destaca que “el rápido aumento de los casos a través del país amenaza con desbordar a los servicios de salud”.
“Identificando rápidamente el virus, poniendo en marcha medidas de salud pública, informando a los profesionales de la salud y el público y estableciendo una vacunación eficaz, hemos tomado medidas enérgicas para reducir el impacto de la pandemia y proteger la salud de nuestros ciudadanos”, indicó el Presidente.
“Teniendo en cuenta la progresión continua de la pandemia, y para seguir preparando al país, tomamos medidas suplementarias para facilitar nuestra respuesta” a la enfermedad, añade el documento.
En una nota dirigida al Congreso, Obama afirma que la medida de emergencia fue tomada “para estar preparados ante la eventualidad de un rápido aumento de los casos en el país, que podría desbordar a los servicios de salud”.
Desde su aparición en primavera, la pandemia de gripe H1N1 causó más de 1,000 muertos y obligó a por lo menos 20,000 hospitalizaciones en Estados Unidos, dijeron las autoridades federales estadounidenses el viernes.
El virus continúa propagándose, 46 de 50 estados han reportado numerosos casos, que se cuentan por millones en el país y su número continúa aumentando.
El director de los Centros federales de control y prevención de enfermedades (CDC), el doctor Thomas Frieden, deploró el viernes la entrega demasiado lenta de las vacunas, única arma eficaz para controlar la pandemia que afecta en prioridad a adultos y niños.
“Estamos ahora en un período en el que la disponibilidad de las vacunas contra el virus H1N1 conoce un aumento continuo pero demasiado lento”, insistió.
“Esto es frustrante para todo el mundo y esperábamos tener ahora más vacunas”, dijo el médico.
El viernes, los CDC contaban con 16.1 millones de dosis de vacunas listas para entrega.
La semana pasada, los CDC anunciaron que la cantidad de dosis disponibles llegaría a los 30 millones a fines de octubre, en lugar de los 40 millones previstos inicialmente.
A escala mundial, la gripe H1N1 es responsable de al menos 5,000 muertes en 195 países y territorios, según el último balance de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con sede en Ginebra.
Sin embargo, la enfermedad comenzó a retroceder en las regiones tropicales, salvo en Cuba, Colombia y El Salvador, señaló la OMS.
LATINOAMÉRICA NECESITARÁ 200 MILLONES DE VACUNAS
Latinoamérica necesita 200 millones de vacunas para atender a la población más vulnerable a la gripe H1N1, según Alba María Ropero, del área de inmunización de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Se estima que las primeras vacunas podrían estar disponibles antes de que finalice el año y se distribuirán por etapas, según las prioridades de cada país, a las poblaciones de riesgo: embarazadas, obesos, diabéticos, asmáticos, personas con enfermedades crónicas y cardiovasculares, así como trabajadores de la salud.
Ropero informó que también la Organización Mundial de la Salud (OMS) donará vacunas a 100 países en el mundo, mayoritariamente en África.
En América Latina estas donaciones serán para países como Haití, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Bolivia, Cuba, Honduras, Surinam y Guyana, por su condición de pobreza.