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Managua, 27/05/2012 9:33 AM
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Un premio que sí es merecido
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El Premio Nóbel de la Paz le fue negado a la organización rusa pro derechos humanos y el rescate de la memoria de las víctimas del totalitarismo comunista, Memorial, que lo merecía más que cualquier otra persona o entidad, pero se lo dieron al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cuyos méritos para obtener ese galardón internacional eran y son cuando menos dudosos, por lo cual ha sido muy cuestionado.

Sin embargo, con sentido de justicia y de nobleza que obliga a reconocer el honor a quien lo merece, el Parlamento Europeo decidió otorgar a Memorial, este año, el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, un galardón que sólo se concede a quienes realmente lo merecen, a diferencia del manoseado Nóbel de la Paz que ha sido entregado hasta a líderes terroristas y a gobernantes de países imperialistas.

El Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia fue instituido por el Parlamento Europeo, en 1988, en honor al eminente físico nuclear ruso Andrei Sájarov (1921-1989), quien fuera uno de los más célebres disidentes políticos y luchadores por los derechos humanos bajo la desaparecida dictadura comunista soviética. Y se otorga cada año, el Premio Sájarov, a personas u organizaciones que se destacan, enfrentan graves riesgos y sufren represión de toda clase por su trabajo en defensa de los derechos humanos, la libertad y la democracia en el mundo.

Memorial fue fundada precisamente por Andrei Sájarov en los años de la Perestroika soviética, o sea cuando el gobierno de Mijaíl Gorbachov abrió algunos espacios de tolerancia limitada, que permitieron comenzar a trabajar abiertamente en la promoción de los derechos humanos, afrontando muchísimos riesgos en aquellas condiciones del totalitarismo comunista tardío. Y en la actualidad, Memorial está dedicada igualmente a denunciar las violaciones a los derechos humanos que se cometen en Rusia y otros países que formaron parte de la desaparecida Unión Soviética, pero ahora son independientes, como Azerbaiyán, Armenia, Georgia, Tayikistán, Moldavia y Ucrania.

Los tres principales líderes de Memorial, quienes recibirán el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia en diciembre próximo, son: Oleg Orlov, su actual presidente, un hombre que ha sido sometido a juicio, secuestrado, vapuleado y amenazado con ser asesinado, por sus denuncias de las violaciones a los derechos humanos; Sergei Koralov, quien fundara en 1969 la primera asociación de derechos humanos en la extinta Unión Soviética y ahora es uno de los grandes activistas de Memorial; y Ludmila Alexeyeva, quien fuera cofundadora, junto con Andrei Sájarov, del Grupo de Helsinki en Moscú, que fue creado en 1976 para vigilar el cumplimiento de los Acuerdos de Helsinki que 33 países de Europa establecieron para, entre otras cosas, comprometerse en el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas.

Memorial es una organización no partidista, democrática, amplia e inclusiva. No tiene mirada izquierda ni derecha en la vigilancia del respeto a los derechos humanos y las libertades de las personas, o sea que no se sesga a ningún lado por consideraciones políticas ni ideológicas. Como establece en sus principios: “Las ideologías no nos dividen, porque la ideología no nos une. Más bien, sobre todo dos principios nos unen: 1. el respeto incondicional de la individualidad humana, la vida humana y las libertades de los valores humanos fundamentales; 2. la presentación de la historia como un todo ininterrumpido del pasado, el presente y el futuro”.

Éstos son principios y valores universales, tan válidos en Rusia y las antiguas colonias del comunismo soviético como en Nicaragua, donde otra vez la bestia totalitaria se está entronizando, pretende barrer las conquistas democráticas de la nación e imponer una nueva dictadura, peor que la somocista y que la sandinista de los años ochenta.

Por eso el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia que se concede este año a Memorial, de Rusia, hay que verlo como un reconocimiento solidario a todos los demócratas, luchadores por la libertad y defensores de los derechos humanos en cualquier parte del mundo y también en Nicaragua.

El Sájarov es también un premio a los organismos nicaragüense de defensa de los derechos humanos, CPDH, Cenidh y ANPDH; a las personas garroteadas y ultrajadas por las turbas orteguistas; y muy especialmente es un premio a la activista de la Coalición de Jóvenes Nicaragüenses, Leonor Martínez, la heroína de la lucha por la libertad y la democracia en Nicaragua que el jueves de esta semana fue golpeada brutalmente por criminales activistas gubernamentales.

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