Leonel Ortez Ortez, de unos 43 años, hijo del conocido productor de Salamají, en el municipio de San Fernando, Pedro Ortez, habría sido secuestrado en horas de la mañana de este jueves por cuatro hombres armados que lo interceptaron en las cercanías del empalme Susucayán-Quilalí-Guanacastillo, en Nueva Segovia.
Información preliminar tanto del Ejército como de la Policía, revela que al momento del plagio, Ortez viajaba con su papá a bordo de una camioneta color blanco Toyota Hilux y se dirigían hacia una de sus fincas de café situada en el municipio de San Juan de Río Coco, en Madriz.
El padre de Leonel, don Pedro Ortez, fue liberado por la banda de asaltantes, pero se ha abstenido de brindar información a la Policía sobre el posible monto que deberá pagar por el rescate de su hijo, ni siquiera ha proporcionado datos de la hora y el lugar exacto donde fueron interceptados por los delincuentes.
BAJO AMENAZA
Don Pedro Ortez (Pedrito), luego de ser liberado por los secuestradores —quienes se llevaron la camioneta con rumbo aún desconocido— se trasladó en un bus de pasajeros procedente de Quilalí hacia San Fernando.
“Suponemos que ha sido amenazado, eso lo comprendemos y tenemos que ser prudentes”, dijo una autoridad policial desplazada en el lugar del asalto.
Las mismas autoridades están manejando la información de manera muy cuidadosa para evitar resultados lamentables para la víctima y su familia.
Sin embargo, LA PRENSA conoció que un contingente del Ejército, de aproximadamente 20 hombres, al mando del mayor Ramón Jirón, salió por la tarde de ayer desde su base en Ocotal, con la misión de iniciar la búsqueda y rescatar con vida al productor de Salamají.
Se presume que todavía la familia Ortez, hasta la noche de ayer, no había recibido comunicación de los secuestradores.
Productores de la región reunidos en Palacagüina, tales como Alberto Ramos, David Lovo y Leonel López Zeledón, lamentaron el hecho y exhortaron a las autoridades correspondientes a no ser compasivas con los delincuentes y aplicar mano dura, porque de lo contrario estarán expuestos a la agresividad de la delincuencia que empujada por la misma crisis económica ha perfeccionado su modo de operar.