Ormes Warman Mens, de 75 años, se convirtió ayer en la primera víctima mortal de la trifulca provocada en Bilwi por las turbas orteguistas, que atacaron con piedras una pacífica manifestación indígena, que a su vez terminó siendo disuelta con gases por la Policía Nacional.
Warman cayó al suelo asfixiado por los gases lacrimógenos lanzados por las fuerzas antimotines, las que, como ha ocurrido durante otras manifestaciones organizadas por la oposición en Managua, nunca se interpusieron entre las turbas y los manifestantes ni impidieron el ataque. Por el contrario, los agentes siempre se situaron detrás de los orteguistas a modo de custodia, y comenzaron a lanzar gases de forma indiscriminada una vez que las turbas atacaron a los indígenas.
El señor Warman cayó cerca de la esquina de Awas Tigni, víctima de la asfixia que le ocasionaron los gases, y se fue al suelo cuando intentaba huir del ataque de las turbas, que a punta de piedras hirieron a un número aún no cuantificado de personas que participaban en la marcha, que en su mayoría eran indígenas de avanzada edad que llegaron de las comunidades cercanas a Bilwi.
Algunos incluso se arriesgaron para ayudar a Warman Mens, pues a pesar de la lluvia de piedras y gases intentaron revivirlo dándole respiración boca o boca. Muchos más encontraron refugio en las viviendas cercanas, donde sobraron las personas desmayadas.
La trifulca tuvo lugar sobre la calle que conduce a la sede del Consejo Regional Autónomo y la Casa de Gobierno.
La turbas, compuestas por jóvenes —algunos en estado de ebriedad— de diversos barrios de Bilwi, reciben hasta cien córdobas por cabeza y son pagadas por el Gobierno central, indicaron diversos pobladores de Bilwi que prefirieron el anonimato por temor a represalias.
Tras lograr dispersar la manifestación, los jóvenes que integran las turbas afirmaban que el próximo objetivo era la toma de la Casa Tiniska, lugar donde se encuentra reunido el Consejo de Ancianos que reclama la independencia de la denominada Nación Comunitaria de la Mosquitia, que abarca todo el territorio de las regiones autónomas del Caribe.
MARCHA INDÍGENA
Los sucesos se desarrollaron luego de que el grupo separatista saliera a las diez de la mañana de la sede del movimiento ubicado en el barrio Germán Pomares y dispusiera realizar un recorrido por las diferentes calles de Bilwi lanzando gritos de ¡Viva el wihta tara! ¡Viva la independencia!
Mientras esto sucedía trabajadores del Estado e integrantes de la Juventud Sandinista cerraron las vías de acceso al Complejo de la Autonomía quemando llantas. Este grupo, acompañado de música “revolucionaria”, gritaba ¡Viva la Autonomía!
A eso de las 12:45 del mediodía comenzó el caos. En el preciso momento en que los manifestantes llegaron a un cordón de seguridad puesto por la Policía Nacional a escasos metros del Consejo Regional, un simpatizante del Consejo de Ancianos levantó una barrera de perlines y los arrojó a un grupo de policías, lo que fue suficiente para que estallara la violencia y comenzara la lluvia de piedras.
DETONANTE
Esta agresión hizo que se activaran las fuerzas especiales de la Policía Nacional y comenzaran a dispersar, a punta de bombas lacrimógenas, a los dos bandos que se enfrentaban a pedradas. En el enfrentamiento resultaron varias personas heridas y quemadas por las bombas lanzadas por los efectivos policiales.
Mientras esto sucedía el señor Ormes Warman Mens sufrió un infarto, al momento en que la multitud corría despavorida.
Pese a los esfuerzos de las personas por auxiliarlo fue imposible salvar al anciano que pertenecía al grupo independentista y que según sus familiares esa mañana había decidido ir a la marcha en apoyo al gran wihta tara, Héctor Williams.
Warman entró ya fallecido al Hospital Nuevo Amanecer. El dictamen legal indicó que falleció por infarto al miocardio.
En tanto, las patrullas de la Policía Nacional comenzaron a detener a los líderes de la revuelta, quienes fueron conducidos a la estación policial.
CONTINÚAN
Al caer la noche se conoció que el grupo separatista hizo un retén cerca de la casa Tininiska, lugar desde donde Héctor Williams, el gran wihta tara, dirige a los separatistas.
El objetivo del retén es detener a los vehículos, a los que sacan el combustible, con el que elaboran bombas molotov. Un vehículo que pasaba por el lugar no atendió el alto y se pasó llevando a los manifestantes, dejando a varias personas golpeadas.
Al caer la noche y pese a un fuerte aguacero los enfrentamientos entre las fuerzas especiales de la Policía Nacional y los separatistas se mantenían en diferentes puntos de la ciudad.