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Managua, 27/05/2012 -1:28 PM
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Mahmoud Ahmadinejad. (LA PRENSA/AFP/BEHROUZ MEHRI)
Irán acusa a Occidente
Por ataque suicida que descabezó a la temida Guardia Revolucionaria
Siavosh Ghazi
TEHERÁN/ AFP
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La rebelión sangrienta de los Soldados de Dios

El grupo rebelde sunita Jundalá (Soldados de Dios), que reivindicó el atentado suicida del domingo que causó 41 muertos en el sudeste de Irán, entre ellos varios comandantes de los Guardianes de la Revolución, encabeza desde hace varios años una sangrienta rebelión contra el régimen iraní.

Dirigido por Abdolmalek Righi, de aproximadamente 26 años, el grupo Jundalá realiza operaciones armadas cada vez más espectaculares, como un símbolo de su implantación en la provincia del Sistán-Baluchistán y de sus crecientes medios logísticos.

Los rebeldes de Jundalá son sunitas que pertenecen a la etnia baluche, que representa una importante minoría de la población de la provincia del Sistán-Baluchistán, situada en la frontera con Pakistán y Afganistán.

Esta provincia del sudeste de Irán es la menos segura del país a causa de los rebeldes, pero también del tráfico de drogas provenientes de Afganistán.

El objetivo de la acción suicida, perpetrada en la ciudad de Pishin, era atentar contra una reunión de comandantes de los Guardianes de la Revolución y jefes de tribus con el objetivo de “reforzar la unidad entre chiítas y sunitas”.

La población iraní, que asciende a 71 millones de personas, está compuesta en más del 90 por ciento por musulmanes chiítas, pero cuenta también con una fuerte minoría sunita, que vive principalmente en las regiones fronterizas del país.

El poder iraní, en manos de los religiosos chiítas, acusa al grupo Jundalá de ser entrenado y equipado por los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos, pero también por los paquistaníes, con el objetivo de desestabilizar al poder central.

Jundalá, llamado también Movimiento de la Resistencia del Pueblo Iraní, fue creado en el año 2000 y afirma luchar por los derechos de la minoría sunita. De acuerdo a las estimaciones, el grupo cuenta con mil miembros organizados en pequeños grupos armados.

Según varios sitios de internet, Abdolmalek Righi ha afirmado en distintas oportunidades que el recurso a la violencia se justifica para defender los derechos de los baluches y los sunitas.

En el atentado suicida del domingo murieron siete comandantes de los Guardianes de la Revolución, entre ellos dos generales: Nur Alí Shushtari y Rajab Ali Mohammad Zadeh.

Abdolhamid Righi, hermano del jefe del Jundalá, fue entregado por Pakistán a Irán en junio de 2008 y presentado a los periodistas en agosto pasado. En esa oportunidad “confesó” que el Jundalá estaba vinculado a Al Qaeda y a Estados Unidos.

Irán acusó ayer a Estados Unidos, Gran Bretaña y Pakistán de ayudar a los rebeldes sunitas que reivindicaron el atentado del domingo que causó 41 muertos, entre ellos varios comandantes de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico del régimen.

“Estos crímenes terroristas revelan el rostro diabólico de los enemigos de la seguridad y de la unidad (de Irán) que tienen el respaldo de los servicios de inteligencia de ciertos países arrogantes”, declaró el guía supremo Alí Jamenei, señalando implícitamente a Estados Unidos y sus aliados.

Momentos antes, el grupo extremista sunita Jundalá, dirigido por Abdolmalek Righi, había reivindicado el atentado, indicó SITE, un centro de vigilancia de sitios islamistas, aunque la autenticidad del mensaje no ha sido confirmada todavía.

“El movimiento de resistencia del pueblo (Jundalá) declaró que uno de sus numerosos miembros valientes del Baluchistán (...) llegó el domingo (...) a matar decenas de jefes y de miembros de los Guardianes de la Revolución, milicianos basiyis (milicias islamistas) y responsables de los servicios secretos iraníes”, declaró el grupo en un comunicado.

SERVICIOS SECRETOS DICEN TENER PRUEBAS

“Hoy (ayer) un servicio de inteligencia del país nos ha presentado una nueva prueba que demuestra que el grupo abominable de Abdolmalek Righi tiene lazos directos con los servicios de inteligencia estadounidense, británico y desgraciadamente paquistaní”, declaró el general Mohammad Alí Jafari, el jefe de los Guardianes de la Revolución, la leal guardia de la República Islámica y de su guía supremo.

“Sin ninguna duda, este individuo actúa por orden de estos servicios”, aseguró, afirmando que responsables iraníes viajarán próximamente a Pakistán “para mostrar estos nuevos documentos”.

Irán afirma que los miembros de Jundalá buscan refugio en Pakistán y se infiltran en Irán a partir del territorio paquistaní para llevar a cabo sus operaciones, por lo que solicitará la extradición de su líder Righi al país vecino. Por su parte, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad pidió durante una conversación telefónica con su homólogo paquistaní Asif Ali Zardari cooperación para luchar contra los “terroristas”.

“Irán y Pakistán tienen relaciones fraternales, pero la presencia de elementos terroristas en Pakistán es inaceptable y el Gobierno paquistaní debe aportar su ayuda para que los criminales sean detenidos lo más rápidamente posible y sancionados”, declaró Ahmadinejad.

El comandante del ejército de tierra de los Guardianes de la Revolución, el general Mohammad Pakpur, había afirmado que los miembros del Jundalá están “entrenados y equipados” por los servicios secretos estadounidenses y británicos. Washington y Londres negaron cualquier implicación en el atentado.

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