Antes de las elecciones municipales del año 2008, nuestro país empezaba a ser afectado por la crisis económica internacional, sin embargo pese a esa situación, el país venía resolviendo los problemas de déficit financieros que se nos presentaba en el presupuesto nacional con la noble ayuda económica de los países europeos que desde años atrás venían financiando un porcentaje significativo del presupuesto, pero después de la elecciones el Consejo Supremo Electoral con la venia del Gobierno le sumaron al país la crisis económica nacional, al alterar la voluntad del pueblo y consumar el fraude, razón suficiente para que los países europeos retiraran el financiamiento del presupuesto de la nación. Respecto a la crisis económica nacional que es responsabilidad nuestra, lo correcto sería que se revierta el fraude que provocó el retiro de la ayuda, pero al no existir la voluntad de hacerlo, el Gobierno está obligado a buscar soluciones viables para cubrir el déficit y aminorar las consecuencias negativas que ya están afectando a todo el pueblo con los recortes al presupuesto, parece ser que la válvula de escape emergente es cubrir el déficit con una reforma tributaria que todavía no ha sido consensuada con los sectores de la economía, sin embargo la mejor fuente viable que genera ingresos y empleos al país de manera recurrente es la de incentivar nuevas inversiones privadas, pero brindándoles condiciones de seguridad jurídicas y transparencia. De lo contrario los nicaragüenses debemos prepararnos para soportar un tsunami económico para el próximo año.
En cuanto a nuevas inversiones, los hermanos centroamericanos han hecho las cosas mejor que nosotros y han sabido aprovechar las oportunidades que se les presentan y no es para menos cuando se aprecia que uno de los sectores de mayor crecimiento en Centroamérica son las telecomunicaciones, que les han generado millones de dólares de ingresos frescos a estos países, pero Nicaragua se ha quedado rezagada al estar congeladas la entrada a nuevas operadoras celulares necesarias para obtener ingresos millonarios en estos momentos de crisis que atraviesa el país.
A manera de lección para nuestro país el año pasado en Panamá mediante un proceso de licitación detallado paso a paso y abierto al público el estado adquirió ingresos por el orden de 172 millones de dólares con sólo permitir la entrada de dos operadores de telefonía móvil celular (Digicel y Claro) sin que el Estado incurriera en mayores gastos y esfuerzos que el de otorgar un documento legal que les asigna una banda de frecuencia a cada operadora ganadora del proceso de licitación, inversionistas que además incrementarán los ingresos del tesoro nacional del Estado panameño al generar impuestos por conceptos de ingresos por comercialización de los productos ofertados al público. Asimismo con algunos pocos meses de diferencia también se estaba llevando a cabo en Honduras otro proceso en donde incursionó el operador Digicel, generándole a este país 80.1 millones de dólares. De igual forma los costarricenses se preparan para abrir el mercado el próximo año 2010 y planean incorporar tres nuevos operadores de telefonía móvil celular quienes competirán con los servicios brindados por la empresa estatal ICE, es de esperarse que también lograran grandes beneficios económicos para su país y para mayor lección los guatemaltecos y salvadoreños están saturados de operadores en todos los servicios. Las pregunta que debemos hacernos es ¿por qué los hermanos centroamericanos han podido hacerlo y Nicaragua no?, ¿será que se ha perdido el norte? o ¿ son otras las prioridades y necesidades del Gobierno?
Esta parálisis de nuevas inversiones de operadores celulares además de contraer el mercado, provoca que los consumidores y población nicaragüenses que hacen uso del servicio sean los que menos beneficios tienen en precios, tarifas y promociones a la falta de una efectiva competencia como la que se ha logrado en el resto de Centroamérica, donde existen como promedio cuatro operadores de telefonía móvil celular de reconocido prestigio, los que por economía de escala tienen como estrategia establecerse en los 6 países de la región, estas firmas son: Digicel, Movistar, Claro, Cable and Wireless y Tigo, que han desplegado una competencia agresiva que ha redundado en muchos beneficios a los consumidores de esos países. En Centroamérica se contabilizan unos 24.5 millones de consumidores de telefonía móviles lo que demuestra lo atractivo para estas operadoras telefónicas invertir en este tipo de servicio. Nicaragua con 2 operadores es el menos competitivo de la región en telefonía móvil celular y el de menos penetración de todos los servicios por cada 100 habitantes.
Ha sido público el interés de estas prestigiosas firmas (Digicel y Tigo) de invertir en Nicaragua, lo cual sería una excelente oportunidad que el país ha desaprovechado.