Celos, desatención, costumbre o simple intimidación. Éstas son algunas de las razones de la violencia intrafamiliar en Nicaragua, contra la que cientos de personas marcharon ayer, en el barrio Acahualinca, de Managua.
Mujeres, jóvenes, niños, niñas y algunos varones marcharon desde al menos ocho barrios del noroeste de la capital hasta la Escuela Elemental de Acahualinca, para llamar la atención sobre el derecho a vivir sin violencia.
Según datos de la Red de Mujeres contra la Violencia, este año han muerto 57 mujeres producto del maltrato, un 43 por ciento del total del año pasado.
No hay registros confiables de cuánto ha variado la violencia en Acahualinca y los barrios cercanos, pero los organizadores calculaban que al menos mil personas podrían haber salido a marchar ayer, de los barrios Acahualinca, Linda Vista, La Chureca, Alemania Democrática, Alfredo Silva, Pantanal, Rafael Ríos y Anexo a Los Martínez.
Yelda Meléndez, del centro Dos Generaciones, dijo que no hay registros de la violencia intrafamiliar en el país porque es un delito que normalmente no se denuncia.
“Lo que tenemos es información (informal) del Distrito Dos de la Policía de Managua, que dice que en una semana pueden llegar unas diez denuncias de maltrato”, comentó Meléndez.
“A veces (no hay denuncias) por temor... algunos regresan (de la cárcel) a pegarles (a sus parejas), entonces se sienten intimidadas”, dijo Cristina García, pobladora de Acahualinca.
García aseguró que los hombres celan a las mujeres hasta con otras mujeres, que por eso las golpean, o por no atenderlos como ellos creen que merecen.
No obstante, Luis Ramírez, participante de la marcha, acusó a las malas costumbres de la juventud por la violencia.
Ramírez aseguró que hoy en día la persona joven no responde a su misma pareja, “y si ellas reclaman, ahí está el problema... la juventud no trabaja, está siendo mantenida y anda de arriba para abajo”.
Y es que una parte de la no violencia tiene que ver con la independencia económica.
Según Ángela Pérez, representante de Solidaridad Internacional, que realiza proyectos relacionados a los malos tratos, la independencia económica de la mujer hace que ésta salga del ciclo de la violencia.
Así, muchas mujeres han salido de ese círculo gracias a que no necesitan un hombre que las mantenga.
La cooperación española aportó 650,000 euros (casi un millón de dólares) para la independencia económica de las mujeres.
Esto lo lograron realizando capacitaciones de oficios como repostería, sastrería y belleza.
“Antes las mujeres no tenían derechos, no tenían voz, no podían opinar”, dijo la referente comunitaria Luz Marina García, en referencia a la independencia económica de la mujer.
“A los hombres muchas veces no les gusta, pero se tienen que aguantar, tienen que aceptar su rol, y cuando miramos casos de violencia les decimos que busquen ayuda”, añadió la referente.
Dos Generaciones aseguró estar trabajando desde hace 19 años en Acahualinca.
Entre otros logros, aseguran que han reducido la cantidad de niños de La Chureca; además del aumento la matrícula escolar.