Aunque se ha ganado muchos paladares enemigos, el picante es sólo una opción más en la gastronomía tan variada a la que tenemos acceso.
No hay nada mejor que el despertar de las papilas gustativas ante el cosquilleo de la pimienta o la salsa tabasco en una michelada o la salsita para acompañar unas alitas a la barbacoa.
Frente a un plato de taquitos o chilaquiles, es casi una obligación aderezar con un picadillo de chile. Hay quienes dicen que si no pica no es comida mexicana.
Pero la gastronomía internacional no es la excepción. La cocina india se caracteriza por el uso del curry, sin embargo, hay algunas recetas que se elaboran a base de pimientas y en la comida china el jengibre también le aporta cierto picor.
Si hablamos del chile, es bueno saber que su función no se limita únicamente a darle picante a la comida; pues se le atribuyen propiedades anticancerígenas e incluso afrodisíacas.
Sea esto verdad o mentira, lo que sí está demostrado es que la alta concentración de vitamina C estimula la producción de endorfinas, las llamadas proteínas “del placer”.
UN BAÑO DE FUEGO
César Pérez, del restaurante Savor, en Galerías Santo Domingo, nos ofrece la receta de las patatas bravas, una elección perfecta si busca una entrada o unas boquitas para compartir con los amigos.
Un platillo fácil de preparar, sólo tiene que ponerle énfasis a la salsa, que es la que lleva la descarga de chile que le da la bravura a la receta.
Aquí el protagonista es el chile chipotle, muy consumido por los mexicanos. Lo bueno de la salsa es que no es exclusiva de esta receta y puede ser usada para bañar rueditas de quesillo, o para combinarla con pastas.
Si no es muy amante del chile, sólo omítalo de la receta y tiene una pasta de tomate lista para acompañar cualquier comida.
No se olvide de una bebida bien helada para acompañar su comida picante.