Impresionante lo que aún se guarda en el baúl de los recuerdos de familias nativas de Ocotal. Sólo basta dar una mirada a las 140 piezas antiguas que desde este miércoles y hasta el 22 de octubre se exponen al público en el local del Club Social de esta ciudad.
“Ocotal está marcado por las diferentes expresiones heredadas de las diferentes culturas que se asentaron en este sitio a lo largo de más de cuatro siglos, sean éstas autóctonas, indígenas o coloniales”, sostuvo Haydée Castillo Flores, en nombre de la Comisión Ciudad Segovia, que se suma como sociedad civil a las celebraciones del bicentenario de Ocotal, actual cabecera departamental de Nueva Segovia.
Poner a la vista de todo público más de 140 piezas antiguas, “es entender en lo posible las tramas de la historia que deben ayudar a construir una sociedad ocotaleana más unida, más integradora, y sobre todo más humana, respetuosa de la diferencia, libre, en donde la convivencia, la fraternidad y la unidad en la diferencia nos lleve a salir de la pobreza y alcanzar la felicidad”, externó Castillo.
Esta exposición etnográfica fue posible por el aporte de tantas personas de Ocotal que han prestado sus antigüedades que conservan celosamente, para ponerlas a la disposición de la niñez, juventud y población en general.
Entre las piezas destaca la primera fábrica de refrescos “Chibola”, del año 1935, propiedad de doña Elsa Ponce; y el piano de madera con teclas de marfil (Waser Bros, Nueva York) del año 1935, propiedad de doña María Eugenia Calderón y la primera planta eléctrica que generó luz en la localidad de Susucayán en 1920 y que Naldo Saravia donó a Máximo Lovo. Así como la primera imprenta que data de 1927 traída a Ocotal por monseñor Nicolás Antonio Madrigal, para publicar el semanario dominical Eco de Segovia.