Ministros del gobierno interino y del derrocado presidente Manuel Zelaya afirmaron ayer que el diálogo continúa en busca de una salida de última hora a la crisis política, pese a la fuerte tensión y los rumores de una ruptura de las negociaciones. Sin embargo, en Bolivia, la canciller zelayista Patricia Rodas anunció que el diálogo quedaba “definitivamente roto” y culpó del fracaso al mandatario interino Roberto Micheletti.
“La negociación no se ha roto, están en consultas, y todavía no se ha aceptado ningún arbitraje” para que decida sobre la restitución de Zelaya, afirmó su ministro de Turismo, Ricardo Martínez, en el hotel sede del diálogo.
Zelaya rechazó por ser “absolutamente inaceptable” la propuesta del gobierno interino de que sea la Corte Suprema la que decida su restitución, dijo uno de sus negociadores, pero anunció que el diálogo continúa.
“Es una propuesta absurda. Nosotros propusimos que fuera el Congreso, que previa opinión de las instancias pertinentes, incluyendo la Corte Suprema de Justicia (...), emita la decisión”, dijo el negociador de Zelaya, Víctor Meza.
No obstante, Meza, ministro de Gobernación de Zelaya, aseguró que aún esperan una reconsideración del gobernante de interino Roberto Micheletti, pese a que vencieron todos los plazos que puso el mandatario depuesto para cerrar la negociación.
RETORNO SE SIGUE NEGOCIANDO
La vicecanciller del gobierno interino, Martha Lorena Alvarado, afirmó también que el punto del retorno de Zelaya al poder “se está negociando en este momento”.
“Estamos sentados en la mesa de diálogo el tiempo que sea necesario. Se busca que sean hondureños los que opinen sobre el tema, no un arbitraje internacional”, afirmó Alvarado, al referirse a si debe ser el Congreso o la Corte Suprema de Justicia la que debe decidir sobre el conflicto.
UNA JORNADA DE GRAN CONFUSIÓN Y TENSIÓN
Un ambiente de gran confusión se vivía anoche en la sede de las negociaciones, dado que se cumplieron tres plazos dados por Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil, para llegar a un acuerdo, el último a las tres de la tarde locales (21:00 GMT).
Los representantes de ambas partes entraron y salieron a consultas con sus líderes varias veces en la jornada, esquivando por el sótano al centenar de periodistas que esperan un resultado de la negociación.
Gritos y empujones entre periodistas y funcionarios de ambos bandos aumentaron la tensión en el hotel, con fuerte presencia policial, y de seguidores de Zelaya y Micheletti.
La negociación, supervisada por una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), cumplió ayer nueve días y fue instalada ante la presión que generó el retorno de Zelaya a su país sorpresivamente el 21 de septiembre.
A pocos metros del hotel sede del diálogo, decenas de manifestantes de la denominada resistencia contra el golpe, esperan el resultado de las negociaciones.
“Aquí estamos en la calle esperando que la crisis llegue hoy a su fin”, dijo el coordinador del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado, Juan Barahona.
“Si hoy no hay solución la lucha seguirá mañana (hoy) en las calles”, dijo otro dirigente.