Aunque el Gobierno recibe anualmente millones de dólares en “cooperación” de Venezuela, el presidente Daniel Ortega receta un menor gasto en pobreza e inversión pública y, por el contrario, prefiere un aumento del gasto en la burocracia estatal para el 2010, según el proyecto del Presupuesto General de la República.
Los cálculos oficiales de la propuesta admiten que en el próximo presupuesto el nivel del gasto en pobreza —que cubre principalmente salud, educación e infraestructura— será de 16,305 millones de córdobas, equivalentes al 12 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Como resultado, el nivel del gasto en pobreza previsto para el próximo año es menor al gasto que se ejecutó en el 2008, cuando alcanzó 16,568 millones de córdobas, es decir, un 13.4 por ciento del PIB de ese año.
La iniciativa presupuestaria que el Gobierno remitió el jueves a la Asamblea Nacional prevé un gasto total de 31,093 millones de córdobas, igual en términos nominales al monto de este año, pero menor en términos reales, al tomar en cuenta la inflación y el deslizamiento anual del córdoba con respecto al dólar.
“Se trata de una pérdida de recursos que impactará a todos, a la economía nacional que intenta reactivarse y donde la inversión pública juega un importante papel para estimular el crecimiento”, valoró el ex viceministro de Finanzas, René Vallecillo, en declaraciones a LA PRENSA.
El mismo Ortega habla de “racionalizar el gasto de capital” en su exposición de motivos en la iniciativa de ley del Presupuesto del próximo año, que debe ser aprobado a más tardar en 15 de diciembre por el parlamento, dominado por la bancada del FSLN y sus aliados de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y la Bancada de la Unidad Nicaragüense (BUN).
El Ejecutivo propone que el 76.4 por ciento del presupuesto total de gastos, es decir, alrededor de 23,740 millones de córdobas, sea utilizado en gasto corriente para mantener la burocracia estatal, o sea los gastos destinados a salarios, viáticos, combustible, servicios básicos y administración.
Sólo el 23.6 por ciento de los recursos del presupuesto del próximo año, equivalentes a 7,353 millones de córdobas, serían invertidos en gastos de capital, o sea en obras de infraestructura vial, social, productiva y de salud, sectores que en el discurso oficial se dice que son priorizados.
Los recursos para el gasto primario, aquel destinado a cubrir las responsabilidades del sector público en los sectores sociales (educación y salud), infraestructura, medio ambiente, defensa y seguridad registrarán en consecuencia una reducción real.
Los fondos para el gasto de capital para el 2010, de por sí ya bajos con respecto al gasto total del Presupuesto General de la República, sufren una reducción de 277 millones de córdobas con respecto al monto del presente año. Esa misma cantidad Ortega prefiere, en cambio, trasladarla al gasto corriente.
40 POR CIENTO MÍNIMO
El ex viceministro de Finanzas René Vallecillo sostuvo que “la relación que debería existir en el Presupuesto es al menos el 60 por ciento en gasto corriente y 40 por ciento en gasto de capital, para poder pensar que se está buscando la senda del crecimiento económico, en parte con la inversión pública”.
Recordó que el pobre gasto de capital en el Presupuesto del 2010 que presentó el Gobierno es consecuencia de la “disminución de la cooperación externa”, la que, recordó, históricamente ha financiado el 80 por ciento de las inversiones públicas en Nicaragua.
El Grupo de Apoyo Presupuestario (GAP) aún mantiene congelados para este año casi 100 millones de dólares en apoyo directo en efectivo al Presupuesto, debido al fraude electoral de las elecciones municipales de noviembre.
Para el próximo año no se tiene certeza de que este grupo de cooperantes, integrado principalmente por países europeos y la Comisión Europea, realice algún desembolso. De hecho, el Gobierno no lo contempla en sus previsiones de ingresos.
“TOTALMENTE LOCO”
El ex ministro de Hacienda Eduardo Montealegre indicó que la relación entre gasto de capital y corriente se ha venido desmejorando con Ortega, “por el incremento del gasto burocrático y el clientelismo político que ha venido siguiendo el Gobierno del presidente Ortega”.
“Lo que necesitamos es reducir el gasto burocrático y pasar esos fondos a gastos de capital, para fomentar las inversiones y el crecimiento económico”, añadió coincidiendo con Vallecillo.
Además, el también diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN) subrayó que en lugar de reducir el gasto de capital, Ortega debe reconocer el fraude electoral municipal y recuperar la cooperación.
“Entre el 2002 y el 2006 se le dio prioridad al incremento del gasto de capital y se siguió una política de austeridad”, aseguró Montealegre, también ex canciller de la República.
Consideró que el ministro de Hacienda, Alberto Guevara, “está totalmente loco” al haber presentado el jueves al parlamento el Presupuesto para ser tramitado con carácter de urgencia. Por ello, dijo que la iniciativa debe pasar a la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto, para su análisis y dictamen correspondiente.
En ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN) Mario Arana valoró preliminarmente que “se está presentando un presupuesto que en principio está tratando de mantener los compromisos con la estabilidad macroeconómica”.
Aunque dijo no conocer a fondo la propuesta presupuestaria del 2010, valoró que “debería haber una tendencia a aumentar el gasto en inversión”, principalmente en la construcción de carreteras y caminos de penetración.
CUESTIONAN SUPUESTOS MACROECONÓMICOS
Entre los supuestos macroeconómicos, el Ejecutivo estima un crecimiento económico del 1 por ciento para el año 2010, que asegura “está en línea con una recuperación gradual de la demanda externa”.
Proyecta un alza generalizada de los precios, es decir una inflación acumulada, del 3.0 por ciento, “reflejando en parte una recuperación de los precios del petróleo y otros productos básicos”.
El deslizamiento anual del córdoba con respecto al dólar se mantendría en 5.0 por ciento y el tipo de cambio promedio anual oficial se proyecta en 21.40 córdobas por dólar.
No obstante, el economista Alejandro Aráuz estimó que el crecimiento económico podría oscilar alrededor del 0.5 por ciento, en contraste con el 1 por ciento previsto por el FMI y el Gobierno.
“Es poco probable que se genere una mayor tasa de crecimiento por la extensión y vulnerabilidad a la que estará expuesto el sector agropecuario por el efecto climático de El Niño”, precisó.
Con respecto a las previsiones de inflación, el economista apuesta a que podría alcanzar un 7.8 por ciento el próximo año, tomando en cuenta el peso que representan los precios de bienes volátiles y la tendencia al alza del petróleo, la energía y los alimentos, por ejemplo.
(Con la colaboración de Wendy Álvarez).