Las negociaciones entre el gobierno interino de Honduras y el depuesto presidente Manuel Zelaya continuarán hoy, pese a que el mandatario derrocado puso un plazo que venció a la medianoche de este jueves, según anunció un funcionario de la OEA.
“Mañana (hoy) van a seguir, en este momento (los negociadores) están trabajando, todo en función de mañana poder concordar algo. Yo no sé nada de plazos”, afirmó John Biehl, quien encabeza la misión de la OEA verificadora del diálogo para buscar una salida a la crisis.
Al cierre de nuestra edición, los representantes de Zelaya y Micheletti, hacían un receso tras dialogar durante más de diez horas.
“Ahora estamos en un receso, esto lleva su tiempo y en su momento le informaremos a la prensa; si nos dejan trabajar a nosotros vamos a avanzar bastante”, dijo escuetamente Vilma Morales, miembro de la comisión de Micheletti.
“Nosotros estamos trabajando, la otra comisión ha salido”, añadió Morales, sin precisar si lo trabajan en el mismo hotel donde se reúnen ambas partes, mientras la representación de Zelaya se trasladó a la Embajada de Brasil, donde permanece el depuesto gobernante.
La comisión de Zelaya salió del hotel por un sótano, burlando al enjambre de periodistas que esperaban frente al ascensor del hotel donde se celebra el diálogo desde el pasado día 7.
Un portavoz de la Policía que está ante la Embajada de Brasil confirmó a periodistas que la comisión de Zelaya, integrada por Víctor Meza, Mayra Navarro y Rodil Rivera, “recién ingresó” a la legación diplomática.
El pegón para alcanzar un arreglo que ponga fin a la crisis continuaba siendo la restitución de Zelaya.
HERMETISMO TOTAL
En una jornada que se desarrolló en un total hermetismo, ambas partes definían si corresponde al Congreso o a la Corte Suprema decidir si habrá restitución, tras haber rechazado Micheletti el documento consensuado el miércoles por los negociadores, que por iniciativa de Zelaya, dejaba esa potestad al Legislativo, revelaron a la AFP fuentes cercanas a la negociación.
En el golpe de Estado del 28 de junio, la Corte ordenó el arresto de Zelaya al acusarlo de 18 delitos y el Congreso nombró a su presidente, Micheletti, como gobernante. No está clara la razón por la que Zelaya confiaría la decisión al parlamento.
“Sigue la mesa de diálogo. El clima es sumamente delicado y peligroso”, dijo temprano Zelaya, tras reunirse con sus tres delegados.
Sin entrar en detalles por la “delicada” situación, el depuesto mandatario reafirmó su plazo que vencía a la medianoche de este jueves, pero no reveló su estrategia si no hay arreglo, mientras la misión de la OEA que acompaña el diálogo mantenía el optimismo.
Hasta ahora, Micheletti, apoyado por empresarios, militares y políticos, se ha negado a devolver la Presidencia a Zelaya, pese a la presión de la comunidad internacional, que congeló créditos y aisló diplomáticamente al país.
La restitución es el único punto que falta por resolver, de los ocho temas de fondo del Acuerdo de San José, plan del Presidente costarricense y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, que sirve de base al diálogo supervisado por la OEA.
“Es una gran oportunidad para Honduras (...) El objetivo principal ahora es cerrar el acuerdo. Los alentamos a que continúen con sus esfuerzos”, afirmó ayer en Washington un portavoz del Departamento de Estado, Robert A. Wood.
El frente de opositores al golpe está pesimista y ayer acusó a Micheletti de dilatar el diálogo y advirtió que boicoteará las elecciones si no regresa su líder.