La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) confirmó desde Roma que la crisis económica agravará la pobreza crónica generalizada, la inseguridad alimentaria y malnutrición en Nicaragua, por lo que llamó al Gobierno a “atacar las causas básicas” y no “únicamente mitigar los efectos inmediatos en grupos específicos de la población”, con programas como Hambre Cero y la apertura de puestos de ventas de granos básicos en barrios pobres.
El organismo, que celebra hoy el Día Mundial de la Alimentación, reconoce el esfuerzo de estos programas. Pero considera que “la ampliación de las respuestas” ante la crisis debe extenderse a las áreas de sanidad, infraestructura, producción y acceso al crédito que, por el contrario, han sido afectadas por los tres recortes al Presupuesto General de la República del 2009.
“Está claro que la crisis económica mundial agravará la situación, ya existente (en Nicaragua), de pobreza crónica generalizada, inseguridad alimentaria y malnutrición”, advirtió la FAO en el informe El Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo, en el que analiza los casos de cinco países: Armenia, Bangladesh, Ghana y Zambia, además de Nicaragua, considerados todos entre los más pobres del mundo.
El reporte en manos de LA PRENSA, divulgado en Roma, sede mundial de la FAO, precisa que el número de hambrientos en el mundo sobrepasará este año los 1,020 millones de personas, la mayor cifra desde 1970. De ese total, 53 millones son latinoamericanos y caribeños.
CIFRAS A LA BAJA EN ÚLTIMOS TRES GOBIERNOS
El informe del organismo de Naciones Unidas no precisa el total de nicaragüenses que actualmente padecen hambre. Pero refiere que entre 1990 y 2006 (durante los gobiernos de los ex presidentes Violeta Barrios, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, de derecha) el número de nicaragüenses desnutridos, aquéllos que no lograban consumir al menos 2,100 kilocalorías diarias, se redujo de 2.2 millones a 1.2 millones, es decir del 52 al 21 por ciento de la población nacional.
Sin embargo, la tendencia podría cambiar por los efectos de la crisis económica mundial y nacional, sumada a la poca efectividad de las políticas públicas.
CAMBIOS EN DIETA
La FAO indicó que ya en marzo pasado, cuando la crisis económica apenas se empezaba a sentir, constató cambios en la dieta de la población nicaragüense más vulnerable, especialmente un “menor consumo de carne y productos lácteos”, debido a los precios más elevados y la caída de los ingresos de estos grupos.
“Los cambios en la dieta podrían traducirse en mayores tasas de malnutrición crónica entre los niños menores de 5 años y agravar las deficiencias de energía y micronutrientes de otros grupos vulnerables, como las mujeres embarazadas o lactantes, los ancianos y los enfermos crónicos”, precisó el reporte al analizar el caso de Nicaragua, cuya economía caería este año uno por ciento según el FMI.
La FAO añadió que, como efecto dominó, “el menor gasto familiar en sanidad retrasará el tratamiento de las enfermedades y el uso de servicios preventivos, como la vacunación, lo que hará empeorar la situación nutricional de los individuos vulnerables”.
ENDEREZAR RESPUESTAS
La ampliación de las respuestas ante las crisis previas de los alimentos y los combustibles, aportadas por el Gobierno de Nicaragua y por diversos donantes y organismos de las Naciones Unidas, podría ayudar a abordar la actual crisis económica, sugirió la FAO.
Destacó la implementación del Programa Integral de Nutrición en las escuelas , los programas de agrosemillas y alimentos productivos como el programa Hambre Cero, así como “la apertura de tiendas en los barrios pobres de las ciudades para proporcionar alimentos básicos a un precio justo.
Pero sostuvo que “las respuestas ante la crisis económica no deberían estar dirigidas únicamente a mitigar los efectos inmediatos en grupos específicos de la población (pequeños productores agrícolas, personas pobres del medio rural que no disponen de tierras, nuevos desempleados de las zonas urbanas, niños de hogares pobres), sino también a seguir abordando las causas básicas de la pobreza y la inseguridad alimentaria”.