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Managua, 27/05/2012 9:16 AM
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El mundo de los viejos
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Hay quienes dicen que el mundo del mañana será dominado por China, o los chinos. Así lo deducen del crecimiento hasta ahora incontenible de su poderío económico y el aumento masivo de su población, a pesar de las drásticas medidas de control natal aplicadas por Beijing.

Otros creen que es el islamismo el que dominará el mundo a mediano plazo, pues la expansión mundial de la fe y la población musulmana es también evidente y al parecer imparable. Y habrá que incluir a los africanos, como candidatos a ser posibles dueños del mundo futuro, puesto que según las estadísticas internacionales sólo de aquí al año 2050 la población en África se duplicará, por lo menos, y probablemente hasta se triplicará.

Pero todo eso está por verse. Lo que es seguro y no se puede poner en duda es que en el mundo del futuro cercano van a predominar las personas de mayor edad, o al menos a tener una gran influencia social, pues en la misma medida en que el mundo se hace cada vez más viejo su población también envejece a ritmo acelerado.

Según estudios de organismos internacionales especializados, en los próximos 50 años el número de personas de mayor edad se va a cuadruplicar en el mundo. Esto significa que de los 600 millones de gente vieja que se estima hay por ahora, se pasará a unas 2,400 millones dentro de más o menos medio siglo. De acuerdo con las estadísticas que se pueden consultar por medio de cualquier buscador electrónico, en la actualidad una de cada diez personas en el planeta tiene 60 años o más de edad; y hacia el año 2150, el porcentaje de gente en ese rango de edad será un tercio del total de la población mundial.

En el caso de Nicaragua, se estima que en el año 2000 habían unas 232 mil personas con una edad de 60 años o más, en una población total que entonces era de 5 millones 71,000 nicaragüenses. Pero en el año 2025 los nicaragüenses sesentones o de más edad, serán 658 mil, en una población total de 8 millones 629,000 personas. Y en el 2050, los nicaragüenses que tendrán una edad de 60 años y más serán 1 millón 852,000, en una población que se calcula será de 11 millones 347,000 personas.

Hacemos estas reflexiones y mencionamos las cifras anteriores, a propósito de que en el corriente mes de octubre, que por cierto es el mes emblemático del otoño estacional, se celebra la jornada internacional por la tercera edad. Esta celebración fue establecida por la Asamblea General de la ONU el 14 de diciembre de 1990, cuando proclamó el 1° de octubre como Día Internacional de las Personas de Edad (también llamado Día del Envejecimiento), y posteriormente las actividades con este motivo se extendieron a todo el mes de octubre.

La motivación de la convocatoria a esta celebración era, ante todo, recaudar dinero para el Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas del Envejecimiento, el cual fue creado en el año de 1982 como parte del Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento. Pero, además, con la celebración internacional de un día y después de todo un mes consagrado a los asuntos que tienen que ver con las personas de mayor edad, se ha pretendido motivar a gobernantes, legisladores, políticos en general, empresarios, líderes religiosos y sociales, y a toda la sociedad, a "trabajar en favor de políticas y programas que permitan a las personas de mayor edad vivir en un medio que mejore su capacidad, fomente su independencia y pueda proporcionarles un apoyo y una atención adecuados a medida que las personas van envejeciendo".

Se trata de un programa y una aspiración dignas de ser apoyadas. Son muchas las personas de mayor edad que necesitan de manera apremiante que esos buenos propósitos se hagan realidad. Para muchísimas personas, como nos recuerda el filósofo argentino Santiago Kovadloff citando al poeta italiano de principios del siglo XIX, Giacomo Leporadi: "La vejez es el peor de los males".

En realidad, el envejecimiento es el peor de los males humanos no sólo porque deteriora inevitablemente las facultades y funciones naturales de las personas, y las acercan a la muerte que es una de las leyes inmutables de la existencia, sino también y sobre todo porque en países como Nicaragua la mayor parte de la gente de mayor edad es obligada a sobrevivir en condiciones muy adversas, infames inclusive. Los menospreciados jubilados y pensionados del INSS son una muestra de esta trágica realidad del mundo de los viejos en Nicaragua.

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