La jornada sabatina del beisbol de las Grandes Ligas estuvo llena de contrastes y también dejó al primer equipo clasificado a la serie de campeonato después que los Dodgers de Los Ángeles dieron la sorpresa monumental de eliminar por barrida de 3-0 a los Cardenales de San Luis.
El abridor nicaragüense Vicente Padilla fue el encargado de erigirse en protagonista destacado con los excelentes lanzamientos que realizó desde el montículo para no darles opción a los Cardenales a reaccionar en su propio campo y perder por 5-1.
Mientras que en Denver, la climatológica, como se habían adelantado las previsiones meteorológicas, la nieve hizo acto de presencia y con ella también se generó el aplazamiento del tercer partido de la serie de división de la Liga Nacional que iban a disputar los Rockies contra los Filis.
Padilla subió al montículo y lo hizo sólo para demostrar el dominio que tiene con sus nudillos, que no sólo le permitió quedarse con el triunfo y la clasificación de su equipo, sino que también le ganó el duelo individual de abridores latinoamericanos al boricua Joel Piñeiro.
El nicaragüense, un serpentinero desempleado en el mes de agosto, después que los Vigilantes lo relegaron en su rotación de abridores, se hizo de uno de los triunfos más importantes en lo que va de la serie final de las mayores.
Para Padilla fue su primer triunfo en su carrera en un juego de fase final, y se convirtió en el primer lanzador de los Dodgers en lanzar siete entradas sin aceptar carrera en un juego de postemporada, desde que Orel Hershiser lo hizo en la Serie Mundial de 1988.
El serpentinero de 32 años ayudó a que los Dodgers lograran por primera vez desde 1977-78 disputar el título de la Liga Nacional en temporadas consecutivas.
En esa racha de 1977-78 el equipo de Los Ángeles venció en ambas ocasiones a los Filis, y las dos veces que pasó a la Serie Mundial perdió ante los Yanquis de Nueva York.
Padilla, quien fue prácticamente congelado por los Vigilantes a principios de agosto, tuvo la fortuna de ser reclamado por los Dodgers e ingresar en su rotación para comenzar nueva vida.
Desde entonces, Padilla consiguió una marca de 4-0 en el último mes de competición, antes de blanquear a los Cardenales en su primera aparición en fase final.
Después de disipar el peligro de una casa llena en el primer episodio, lanzó de manera dominante y retiró a 19 de 21 toleteros contra un equipo al que había enfrentado por última vez en la campaña del 2003.
Esta vez, superando en la lomita al puertorriqueño Piñeiro, se acreditó la victoria, incluso dominando al mejor jonronero de las Mayores, el dominicano Albert Pujols, que se fue de 4-2.
Padilla (1-0) lanzó siete episodios completos, en los que aceptó solamente cuatro imparables, dio una base por bolas y ponchó a cuatro.
El trabajo de Padilla consistió en 97 lanzamientos, de los cuales 69 los mandó a la zona oculta del strike, para dejar en 0.00 su promedio de efectividad.