La sorprendente atribución del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama, tras apenas nueve meses en la Casa Blanca, es una decisión controvertida, que aunque aparentemente está destinada a alentarle a continuar los esfuerzos que ha iniciado, ha provocado las críticas de propios y extraños, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.
“El hecho de que se haya producido tan pronto en su presidencia, antes de que haya hecho realidad cualquiera de las cosas que se ha propuesto hacer en el ámbito internacional va a causar controversia”, afirmó Dana Allin, experta en política internacional del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) con sede en Londres.
“Incluso para la gente que generalmente apoya a Obama y lo que está tratando de hacer, esto va a ser fácilmente objeto de burla”, agregó la experta.
Al anunciar ayer su decisión de premiar a Obama, el Comité Nobel destacó “el nuevo clima que creó en la política internacional”, privilegiando el multilateralismo en detrimento del unilateralismo, sus esfuerzos “en la perspectiva de un mundo sin armas nucleares” así como el nuevo rol “más constructivo” de su país para hacer frente a los grandes desafíos climáticos.
“Todas estas cosas ya han ocurrido en la política de Estados Unidos y esto ya ha tenido un impacto muy importante en las relaciones internacionales”, insistió en la rueda de prensa posterior el influyente secretario del Comité Nobel noruego, Geir Lundestad, que no participa en la votación.
ELECCIÓN “INUSUAL”
Sin embargo Obama, que hace poco era un desconocido fuera de Estados Unidos, todavía no puede presumir de logros importantes en el ámbito internacional, por lo que su elección es “inusual”, según Paul Preston, profesor de estudios sobre Paz en la Universidad de Bradford (Gran Bretaña).
“Al mismo tiempo, el premio Nobel de la Paz se atribuye bastante a menudo por lo que se puede llamar proceso, cosas en marcha, más que metas cumplidas”, explicó a la AFP.
NO HA HECHO LO SUFICIENTE
Podría creerse que un presidente galardonado con el Nobel de la Paz sería ensalzado sin reparos por los activistas de su partido y felicitado educadamente por los de la oposición, pero la noticia del galardón fue criticada por propios y extraños en Estados Unidos.
La noticia no le gustó al presidente del Partido Republicano, a los blogueros conservadores e incluso a algunos liberales, según los cuales no ha hecho lo suficiente para acabar con las guerras de Irak y Afganistán.
Los demócratas, por supuesto, felicitaron a Obama, aunque abundaron sus críticos en la derecha y la izquierda del espectro político.
“¿Qué ha logrado el Presidente?”, se preguntó Michael Steele, presidente del Comité Nacional Republicano.
El ex presidente Jimmy Carter, que lo obtuvo en 2002, dijo que la selección de Obama fue “una valiente declaración del respaldo internacional a su visión y compromisos”.
Algunos republicanos mostraron un tono afable con el Presidente. “Bajo cualquier circunstancia, la respuesta apropiada es felicitarle”, dijo el gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty.
La reacción fue levemente mejor en algunas páginas liberales de la internet, donde algunos escritores insistieron en que Obama debería terminar las guerras de Irak y Afganistán antes de recibir el premio.