El Gobierno analiza establecer el cobro del uno por ciento a cuenta del Impuesto sobre la Renta (IR) a los negocios que acepten tarjetas de crédito para cobrar por un producto o servicio, en el marco de la reforma tributaria que impulsa y que ahora tendría como meta recaudar el 1.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), en lugar del 2.4 por ciento que inicialmente estimó.
Así lo confirmó el ministro de Hacienda y Crédito Público, Alberto Guevara, tras sostener ayer una reunión con miembros de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, representantes de las bancadas parlamentarias y miembros de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto.
“Existe una propuesta de establecer una retención, de hasta el uno por ciento a cuenta del IR, a los establecimientos que hacen la operación de la ponchadura de la tarjeta de crédito. No es un nuevo impuesto, ya que de todas maneras (los negocios que aceptan tarjetas de crédito) van a hacer su declaración del IR en su momento y, luego ese uno por ciento se le va a deducir a cuenta del pago del IR”, indicó el ministro Guevara.
El titular de Hacienda insistió en que se trata de una propuesta que está siendo analizada para determinar si, finalmente, es incorporada o no a la propuesta de reforma tributaria o en una nueva ley que estará siendo remitida a la Asamblea Nacional antes del 15 de octubre, fecha tope para que el Gobierno remita al parlamento el proyecto de ley del Presupuesto General de la República del 2010.
Guevara dijo que la retención del uno por ciento a cuenta del IR para los negocios donde se acepten tarjetas de crédito se realizaría en la empresa emisora de esa tarjeta.
“Es un buen mecanismo para transparentar las operaciones. Ya se está usando con éxito en República Dominicana, Costa Rica y Guatemala”, indicó.
EFECTOS COLATERALES
Sin embargo, el diputado liberal constitucionalista y vicepresidente de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto, Freddy Torres, cuestionó la propuesta de reforma tributaria gubernamental y, en particular, la posibilidad de establecer una retención del uno por ciento a cuenta del IR a los negocios que acepten tarjetas de crédito, así como un aumento de otras tasas impositivas para los productores.
“Habrá que revisar mejor el esquema, pero sabemos que va a encarecer el uso de tarjetas de crédito y servirá de argumento a los emisores de tarjetas para resistirse a la reducción de los intereses”, indicó Torres a LA PRENSA.
En el país los intereses de las tarjetas de crédito pueden alcanzar hasta el 60 por ciento anual. La cartera total crediticia del Sistema Financiero alcanzaba poco más de 42,000 millones de córdobas a julio pasado, de los cuales el 15.5 por ciento correspondía a préstamos de tarjetas de crédito, según un reciente informe del Banco Central de Nicaragua (BCN).
El jefe de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Adolfo Martínez Cole, se sumó a los cuestionamientos al indicar que la propuesta de reforma tributaria del Gobierno, presentada por el ministro Guevara, no recoge las iniciativas presentadas por el sector privado.
Con respecto a establecer una retención del uno por ciento a cuenta del IR para los negocios que acepten tarjetas de crédito, dijo que habrá que ver si el comerciante va a retenerlo sin aplicárselo al consumidor, es decir, sin aumentar el valor del producto o servicio.
Esta propuesta —afirmó el diputado— viene a golpear más a los nicaragüenses de escasos recursos.
“DORAN” PROPUESTA
El ministro Guevara dijo que el Gobierno está ajustando a la baja la meta inicial de recaudar anualmente hasta un 2.4 por ciento del PIB con la reforma tributaria, es decir, más de 3,075 millones de córdobas, unos 150 millones de dólares. La nueva meta podría ser del 1.5 por ciento del PIB, indicó.
Detalló que como la reforma se aplicará gradualmente, se estaría recaudando el uno por ciento del PIB en el 2010, es decir cerca de 1,200 millones de córdobas, alrededor de 58.5 millones de dólares.
En el 2011 se estaría agregando a la meta el restante 0.5 por ciento del PIB, que representaría 600 millones de córdobas, poco más de 29 millones de dólares.
Guevara agregó que el Gobierno está dispuesto a reducir del 3 al 2.5 por ciento la tasa del nuevo impuesto sobre los ingresos brutos que se estaría cobrando a las empresas, según los términos de la propuesta de reforma tributaria.
Sin embargo, el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) ha rechazado totalmente este nuevo impuesto, el cual tendría que ser pagado independientemente de que las empresas tengan ganancias o pérdidas.
En otro orden, Guevara dijo que se podría bajar del 5 a entre 2 y 2.5 por ciento a cuenta del IR la tasa para las transacciones que los “grandes productores” realicen en la Bolsa Agropecuaria (Bagsa), donde actualmente la tasa vigente definitiva es de entre uno y dos ciento para todos los productores, incluyendo los pequeños y medianos.
“No apoyamos una reforma tributaria en estos términos”, aseguró el diputado Torres.
Para el diputado liberal, el Gobierno quiere “golpear el bolsillo de los nicaragüenses” a través de más impuestos, con lo que pretende “restablecer lo que perdió en ayuda presupuestaria debido al fraude electoral municipal de noviembre”.