El magnate nicaragüense Bayardo Arce, quien funge como asesor económico, financiero y empresarial del presidente Daniel Ortega, dijo en un programa del Canal 8 de televisión —y lo dijo con toda seriedad—, que los grandes negocios que hacen en el país las múltiples empresas del Alba a base de la cooperación petrolera venezolana, son para “salvar” la economía de Nicaragua. Y al mismo tiempo, ¡no faltaba más! Arce arremetió contra LA PRENSA y El Nuevo Diario por las informaciones que éstos han publicado sobre los diversos y cuantiosos negocios de las empresas del Alba, que son operadas por personas estrechamente ligadas al presidente Daniel Ortega, a la familia presidencial y al partido FSLN.
Sin embargo, el mismo día que se publicó la información sobre las declaraciones de Arce, es decir, ayer, en la sección de Negocios & Economía de LA PRENSA se informó acerca de las grandes dificultades que están afrontando los empresarios privados nicaragüenses como consecuencia de la grave crisis económica que sufre el país. Y cabe precisar que esta crisis es causada fundamentalmente por problemas políticos, como el fraude electoral del año pasado que ha sido castigado con el congelamiento de cuantiosos recursos de la cooperación internacional, y la mala administración gubernamental.
“Algunas empresas en Nicaragua han echado mano de estrategias para mitigar los efectos de la crisis económica, que encamina al país a cerrar el año con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de entre 2.2 y 3.3 por ciento, según los economistas”, se dice en la mencionada información de LA PRENSA. “Hacer ofertas, no realizar nuevas contrataciones de empleados, revisar a la baja el crecimiento del negocio y de proyectos concretos, además de ser selectivos con los mercados y clientes, como parte de la estrategia de comercialización para optimizar las ventas, son parte del reflejo de la caída de la actividad económica en las empresas y de los esfuerzos que realizan para mantenerse a flote”, se agrega en la información.
Por supuesto que esas dificultades y angustias que sufren los empresarios privados independientes, que tratan de mantenerse a flote ante la situación de crisis o recesión económica como prefieren llamarla, no las conocen los empresarios privilegiados del Alba quienes ni siquiera han hecho inversiones de ninguna clase, ni arriesgan capitales propios, pues todo les ha caído y les sigue cayendo del cielo , o sea de los beneficios de la cooperación petrolera venezolana.
También el mismo día en que el señor Bayardo Arce aseguró que los grandes negocios del Alba son para “salvar” la economía de Nicaragua, LA PRENSA informó basada en datos oficiales que “la caída de la actividad económica del país se profundizó en julio cuando registró una contracción de 2.2 por ciento promedio anual, mientras se acentuó la desaceleración en el crecimiento del empleo en el sector formal…”
Prácticamente todos los rubros de la economía nacional están a la baja, según las informaciones oficiales y los estudios de economistas independientes. Pero basta con ir a los centros comerciales, a los mercados populares y aún a los puestos de negocio informal, y hablar con la gente para palpar la cruda realidad de la crisis que reflejan los fríos datos estadísticos de la recesión económica. Una realidad que no sufren los opulentos nuevos ricos “revolucionarios” que manejan los negocios del Alba y que están haciendo fortuna bajo el alero del Estado y gracias a la cooperación petrolera venezolana.
En realidad, si fuera cierto que los diversos y grandes negocios del Alba son para diversificar y salvar la economía nacional, o si por lo menos tal fuese la intención, los fondos que ingresan al país por medio de la cooperación venezolana y que se distribuyen las omnipresentes empresas albas, serían incluidos en el Presupuesto General de la República. Es más, lo deberían hacer hasta por su misma conveniencia, pues si todo fuese transparente no habría razón para sospechar ni hablar mal de los gobernantes, a los que tanto les molesta la crítica, la denuncia y hasta la simple información independiente sobre los asuntos de interés público, como lo son todos los negocios del Gobierno.
Pero la verdad es que el argumento de que los grandes negocios del Alba son para salvar la economía nacional y para beneficiar a todos los nicaragüenses, es como el famoso cuento de la Caperucita Roja, en el que el voraz y carnívoro lobo feroz le dice descaradamente a la ingenua e indefensa pequeña que sus grandes colmillos y dientes son para devorarla mejor.