Lo que parecía ser la competencia más sencilla para los participantes de la segunda temporada de Desafío X-Treme 2009, se convirtió para muchos en el reto más doloroso que puso a prueba no sólo su condición física, sino que también midió la consistencia de cada equipo.
Bajo un sol abrasador, que calentaba la pista de motocross Los Chilamates, los cinco equipos recibieron las instrucciones de este reto.
Ellos debían recorrer la polvosa pista cinco veces y sortear cada uno de los obstáculos como subir empinados terrenos, esquivar rocas, bajar a toda velocidad por terrenos inclinados y pasar montículos de tierra consecutivos sin quedarse varados.
Los chicos fueron quienes iniciaron el reto, pues a ellos les correspondía las primeras tres vueltas para luego dar la salida por relevos a sus respectivas compañeras de fórmula, las que debían completar las dos vueltas restantes para terminar la competencia.
“Ya queremos comenzar”, “Espero no perderme en esta pista”, “El terreno está bastante complicado”, eran las frases que casi a coro repetían los muchachos al explorar el campo antes de salir a la batalla.
¡FUERA!
Luego de la señal de salida, una nube de polvo cubrió el área, pues los jóvenes del Loyola, CCA, Latinoamericano, Boanerges y Teresiano, arrancaron pedaleando a toda velocidad para tomar ventaja desde el principio, aunque esta tónica no les funcionó a todos, pues lo que inició como una carrera bastante pareja, fue cambiando de rumbo en cada vuelta.
Giros inesperados al final del reto dejaron una tabla con resultados bien diferenciados. Mientras a unos se les dificultaba subir las pendientes montados sobre sus bicicletas o avanzar en terrenos planos, pero escabrosos, otros entraban en apuros a la hora de bajar los inclinados terrenos y hubo quienes completaron trechos de la carrera a pie con sus bicicletas a cuestas, hasta que resolvieron problemas técnicos.
“Definitivamente este reto nos tomó por sorpresa”, dijo Jennifer Leiva, del Latinoamericano; “Nunca nos imaginamos las dificultades que se podían presentar en esta pista”, reforzaba Alex Arnesto, del Boanerges Aragón, mientras unos descansaban y otros se recuperaban de las lesiones luego de la competencia.
Decenas de caídas, golpes, raspones y hasta el retiro de un equipo fue el saldo que dejó el bicicros, eso sí, cada equipo demostró este fin de semana que están dispuestos a trabajar más unidos para enfrentar lo que venga y conquistar el título de campeones.
Esta vez sólo uno llegó a su meta, pero el resto promete dar batalla en las aguas del Cocibolca. Después de la competencia los participantes disfrutaron de un rico almuerzo en el Coche Café.
Si quiere conocer los resultados de este tercer reto, busque más información este próximo viernes en el suplemento Aquí Entre Nos.