Año 1987. Miudel Meza, originario de la Isla de Ometepe, migró a Managua en busca de mejores oportunidades de trabajo y con los años consiguió una propiedad en el barrio Granada. Sin embargo, a falta de recursos no había logrado reconstruir su deteriorada vivienda. La de él es apenas una del medio millón de casas que según los expertos deben ser renovadas en el país, a lo que se debe sumar un déficit de 400 mil unidades habitacionales.
Meza es experto en reparación de electrodomésticos y su vivienda fue reconstruida por un proyecto habitacional impulsado por Hábitat para la Humanidad Nicaragua y Hábitat. “Siempre uno está ajustado con el dinero porque la economía está dura. Mi casita ha sido de madera, no tenía cómo reconstruirla, ahora fui beneficiado con este proyecto y la casa la pagaré en varios abonos durante 46 meses”, señaló el beneficiado.
En Nicaragua, según Ninette Morales, presidenta de la Red de Vivienda, la situación habitacional es “grave”. Sobre todo porque asegura existe un déficit habitacional de 900 mil viviendas.
Hoy, el mundo celebra el Día Internacional del Hábitat, pero tomando en cuenta las cifras hay mucho por hacer y poco que celebrar.
GRAN DÉFICIT ACUMULADO
“La situación habitacional de Nicaragua es grave, estamos hablando de un déficit de 900 mil unidades habitacionales, donde 400 mil son viviendas nuevas y donde el resto son viviendas que deben ser mejoradas sustantivamente”, aseguró Morales.
Los organismos señalan la necesidad de ampliar la cobertura de vivienda en el país, principalmente en los sectores más “desposeídos”.
El déficit habitacional acumulado, según Morales, es muy grande. A esto se suma que cada año la demanda crece entre 22 mil y 30 mil familias a las que hay que dar respuestas de vivienda.
Este déficit se concentra en “sectores de ingresos que están muy por debajo de los 200 dólares al mes. Son personas en las que la sobrevivencia está en competencia con la posibilidad de ahorrar recursos para adquirir una vivienda y por eso requiere apoyo de organismos de la sociedad civil y del mismo Gobierno”, apuntó Morales.
Según los cálculos de la Red de Vivienda, el 15 por ciento de la demanda habitacional es de los sectores de extrema pobreza, donde se requiere crear alternativas de adquisición de vivienda que estén al alcance de esta población que devenga un salario mínimo.
Caritas de Nicaragua impulsa un proyecto habitacional enfocado en este sector. En los últimos tres años el Programa de Vivienda de Interés Social ha beneficiado a más de 1,300 familias de escasos recursos.