Argentina y el mundo llora la muerte de Mercedes Sosa, “La Negra”, y la “voz de América Latina”, despedida por cientos de seguidores en un velatorio en el Congreso de la Nación, un honor reservado a las más altas personalidades de la política y la cultura en el país.
La intérprete, de 74 años, falleció ayer domingo en un hospital del barrio porteño de Palermo, como consecuencia del agravamiento de una afección hepática complicada con problemas cardiorrespiratorios.
Por deseo expreso de su familia, estuvo acompañada únicamente de sus familiares más cercanos en las últimas horas.
Sus restos son velados en el salón de los Pasos Perdidos del Congreso hasta que se realice la ceremonia de cremación, prevista para hoy lunes en el cementerio de Chacarita.
Cientos de personas se presentaron en las inmediaciones del Congreso, en su mayoría portando flores, para despedirse de “La Negra”, cuya muerte han lamentado gobiernos de la región e incluso de otros continentes, así como artistas como la colombiana Shakira, la italiana Laura Pausini y el cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy.
La presidenta argentina Cristina Fernández, quien habló con la familia de Sosa cuando se conoció el agravamiento del estado de salud de la cantante, declaró duelo nacional por la muerte de la intérprete.
Entretanto, el futbol argentino rindió homenaje a Sosa con un minuto de silencio en los estadios antes de cada partido de la séptima jornada del torneo Apertura 2009 de la Primera División.
El Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que suspendió los actos previstos para celebrar la declaración de la Unesco del tango como Patrimonio Cultural InMaterial de la Humanidad, impulsará una jornada de reflexión sobre la figura de Sosa y el contenido de sus letras en los colegios de la capital mañana martes.
El objetivo, dijo el ministro porteño de Cultura, Hernán Lombardi, es “reflexionar sobre la Mercedes artista y ciudadana, un ejemplo de resistencia al autoritarismo y una demostración de cómo la cultura puede poner una valla al autoritarismo y cómo después, con su arte, vino a ponerse al servicio de la construcción de la democracia argentina”.
LUCHADORA TOTAL
Nacida en Tucumán, noroeste argentino, el 9 de julio de 1935, Mercedes Sosa comenzó muy joven su carrera artística.
“Nací en Tucumán y vivo en Buenos Aires. Soy cantante. Soy viuda. Tengo un hijo, Fabián Ernesto, y dos nietas. Conduzco un Audi chiquito. He estado muy enferma y me he reencontrado con Dios. Soy progresista. Soy embajadora de Unicef”, se autodefinió Sosa en una entrevista en el 2000.
Censurada por la dictadura militar argentina (1976-1983), se exilió en Europa y acentuó su compromiso con la defensa de las libertades. Convertida en un símbolo para varias generaciones de latinoamericanos, Sosa fue la cantante argentina más premiada y conocida en la región.
PÉSAME DESDE ISRAEL
Gobiernos de la región, entre ellos de Brasil, Ecuador, Chile y Venezuela, expresaron también su admiración por la “voz de América Latina”, la artista más popular y querida de Argentina.
El Presidente de Israel, Simón Peres, lamentó la muerte de Sosa, de quien dijo que “encarnaba la liberación de Latinoamérica y de alguna manera también la decepción que trajo consigo esa liberación”.
En declaraciones a la prensa, Peres recordó que la artista argentina visitó en varias ocasiones Israel, donde cantó en hebreo, y subrayó que su figura “trascendía los estilos y los idiomas” por “su personalidad, que tenía dimensión universal”.
El presidente venezolano Hugo Chávez lanzó un “viva” a su memoria. Al hacer la referencia al fallecimiento de Sosa, el Presidente exclamó “cómo nos iluminó la vida”.
El Gobierno brasileño lamentó la muerte de la cantante y le envió las gracias por su contribución a la música y por mejorar la vida. “Gracias, Mercedes, ¡que nos ha dado tanto!”, dijo el ministro de Cultura, Juca Ferreira, en español, en una nota oficial.
Ferreira destacó la “voz inmortal” y la “actitud comprometida” de Sosa por el arte iberoamericano y resaltó que su voz potente “demolió fronteras” y transmitió su enseñanza más allá de territorios y banderas.
En declaraciones recogidas por la agencia estatal ABI, el ministro boliviano de Cultura, Pablo Groux, destacó que la personalidad de Sosa marcó el destino de los “pueblos revolucionarios” como Bolivia.
“Un domingo que amanece con tristeza, con una profunda pena. Murió una voz, una inspiración que siempre ha estado al lado de los movimientos sociales, al lado de los pobres, al lado de los que aspiraban a un tiempo mejor”, dijo.
CANTO DE LIBERTAD Y JUSTICIA
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, hizo también público un mensaje de condolencia, en el que lamentó la muerte de “una mujer que trascendió las fronteras de la música y proyectó al folclor no sólo como un emblema artístico y cultural a nivel mundial, sino también como un canto de libertad y de justicia”.
La presidenta chilena, Michele Bachelet, también manifestó su admiración por la cantante, igual que los músicos brasileños con quienes había trabajado y que consideraron que había muerto “una amiga”.