El depuesto Manuel Zelaya y el gobierno interino de Roberto Micheletti avanzaban ayer con cautela hacia un posible diálogo con la gestión de la OEA, en medio de focos de protestas y un creciente rechazo a la suspensión de libertades civiles en Honduras.
Grupos de zelayistas se congregraron cerca de la Embajada de Estados Unidos para exigir el retorno de Zelaya a la Presidencia, y la derogación del decreto que emitió el domingo Micheletti contra las libertades de movimiento, asociación y prensa.
“Estamos de luto porque la democracia en Honduras está agonizando, protestamos en pequeños grupos porque el gobierno golpista emitió un decreto que limita todas las libertades”, dijo Josefa Martínez, frente a la embajada, a la AFP.
Micheletti, a quien el Tribunal Supremo Electoral (TSE) pidió el miércoles levantar la medida, analizaba anoche esa posibilidad con los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Por la mañana lo hizo con la cúpula empresarial.
“Se nos dijo que emitir el decreto fue necesario (...) y que se va a mantener por el menor tiempo posible”, comentó tras la cita Adolfo Facussé, líder de los empresarios.
La policía desalojó una pequeña manifestación cerca del Canal 36, cerrado al igual que Radio Globo —ambos medios afines a Zelaya— por Michelleti el lunes en virtud de los decretos.
La represión y los disturbios aumentaron desde el 21 de septiembre, cuando Zelaya —depuesto por el golpe del 28 de junio— volvió sorpresivamente y se refugió en la embajada brasileña.
JOHN BIEHL DETECTA “MÁS RACIONALIDAD”
El representante del secretario general de la OEA para Honduras, John Biehl, destacó ayer la “racionalidad” que poco a poco se impone para buscar una salida a la crisis política del país centroamericano.
“Hay un poquito menos de emocionalidad y un poquito más de racionalidad”, afirmó Biehl en declaraciones a la edición digital del diario chileno El Mercurio, tras reunirse con el depuesto mandatario, Manuel Zelaya, y con sectores del gobierno interino.
“(Zelaya) me hizo entrega de una carta en la que reafirma absolutamente su voluntad de participar en un diálogo real y efectivo. También he tenido una respuesta similar, muchísimo más constructiva que antes, por parte del sector del gobierno de Micheletti”, aseguró el diplomático chileno.
“Vemos en ambos lados un deseo de dialogar en serio. El gran deseo de la comunidad internacional es que salga robustecida la democracia”, dijo Biehl a la prensa en Tegucigalpa.
La negociación, que incluirá a grupos civiles —como empresarios y organizaciones sociales—, tendría como punto de partida el denominado Acuerdo de San José, propuesta del presidente costarricense Óscar Arias rechazada antes por Micheletti, porque establece como punto central la vuelta de Zelaya al poder.
En tanto, la presión internacional por una salida negociada continúa.
En México, el Grupo de Río, formado por 24 países latinoamericanos y del Caribe, llevó ayer a cabo una reunión a nivel de coordinadores para analizar la crisis.
En Tegucigalpa, una misión de diputados brasileños animó ayer a Zelaya al diálogo con el gobierno de facto, durante una visita de verificación a la Embajada de Brasil, donde se refugia el mandatario, constató la AFP.
La misión, integrada por seis congresistas de diversos partidos, acudió a la legación diplomática, en una agitada jornada de reuniones que incluyó a representantes del Congreso, la Corte Suprema de Justicia y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, afines al gobierno.