A las 11:40 a.m. de ayer, la casa número 9 del residencial Alameda, ubicado en el kilómetro 7 y medio de la carretera a Masaya, se incendió por imprudencia de un trabajador.
El propietario del inmueble estimó que los daños materiales ocasionados por el voraz incendio superan el medio millón de dólares.
El fuego, que destrozó el domicilio de Gustavo Placencia, inició cuando su descuidado chofer, Julio Gónzalez, intentaba encender la estufa para poner a asar la carne con la que iban a almorzar.
El chofer cometió la imprudencia de poner la estufa cerca de dos galones llenos de gasolina que se mantenían para la planta eléctrica, que funcionaba cuando les faltaba la energía eléctrica.
TIRÓ DIESEL A LA ESTUFA
Sin querer, al tratar de hacer arder al carbón, Gónzalez le tiró diesel a la estufa, pringando todo el lugar de combustible que en instantes agarró fuego y llegó hasta los galones llenos de gasolina.
Se estima que las llamas generadas por los galones de gasolina alcanzaron una altura de tres metros y calcinaron dos aires acondicionados, los cuales comenzaron el fuego desde el interior.
Tres cuartos de la segunda planta de la casa quedaron en cenizas, las llamaradas devoraron cuadros, puertas, cortinas, camas y roperos.
NO RECORDABA SI HOGARESTABA ASEGURADO
Gustavo Placencia es un diseñador de interiores y dedicaba su tiempo libre a decorar su hogar.
Hace tres años le habían heredado la casa y la habían reconstruido por completo para darle su toque personal.
Con los nervios a flor de piel, el dueño de la casa no recordaba si la tenía asegurada. “Voy a llamar a mi papá para salir de dudas”, comentó Placencia.
En el incendio no hubo pérdidas humanas que lamentar y a la hora del siniestro en el lugar sólo se encontraban las tres personas que la habitan, Gustavo, su dueño, el chofer y la muchacha de servicio.