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Amayo II: castigadospor ser eficientes
Pedro J. Chamorro B.
El autor es periodista, diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense.

Sólo en Nicaragua ocurre a diario lo inverosímil, pero aun así no deja de sorprendernos cada vez. El colmo es que en un país que tiene una matriz energética a base de hidrocarburos, que es altamente ineficiente en la producción de energía, aparte de lo contaminante del medio ambiente, se pare un proyecto eólico probado y financiado, sólo porque “va muy rápido”.

Cuando llegue febrero, marzo, abril y la terrible sequía (que ya se ve venir por este pésimo invierno) esté en lo fino, en lugar de los 23 megavatios generados limpiamente por el viento, que sí será abundante en esos meses, tendremos a las plantas Che Guevara y Hugo Chávez de Albanisa quemando búnker y diesel, gastando divisas y empujando hacia arriba la tarifa de energía eléctrica, sobre todo, si los precios del petróleo mantienen su tendencia alcista.

Los aerogeneradores de Amayo no se han podido desembarcar y posiblemente no se podrán instalar porque los inversionistas de la segunda fase de Amayo hicieron lo que tenían que hacer: anticipar, prever y no esperar hasta el último momento, para iniciar los trabajos, de tal manera, que tan pronto como fuera posible Amayo, en su fase II, pudiera estar aportando a la red nacional esos urgentes 23 megavatios de energía eólica.

Lo que es peor, tal parece, según ha trascendido en los medios, que la verdadera razón por la que les han cancelado la licencia es porque hay promesas de otros inversionistas, allegados al Gobierno, de realizar una inversión eólica de la empresa Eolo, que andaría por unos 60 megavatios de generación.

Éste es tan sólo un proyecto y no una realidad, como lo son los aerogeneradores que están listos para ser instalados y ambos proyectos no son excluyentes. Proyectos siempre han existido en Nicaragua, como el de la construcción de un canal interoceánico desde mediados del siglo XIX, pero no pasan de ser proyectos.

En todo caso, el señor Peralta, empresario mexicano millonario que esta detrás de este negocio, bien podría realizar su proyecto dentro de un año y bienvenido. Lo ideal sería que toda la generación de Nicaragua fuera de energía limpia, ya sea hidroeléctrica, eólica, geotérmica o de biomasa como los ingenios. Despreciar o echar a perder una inversión ya financiada es realmente inaceptable.

Aquí pareciera que el Ministerio de Energía y Minas premia la ineficiencia y castiga la eficiencia. La energía que produce Amayo costará al país 90 dólares el megavatio hora, y la que aporta al sistema las plantas Hugo Chávez y las otras de Albanisa está contratada a 130 dólares el mega y si le agregamos cobro por el “factor potencia”, o sea lo que se les paga por sólo tener la planta lista para producir aunque no se encienda, anda por 150 dólares el mega.

Es un contrasentido inexplicable en un país pobre y con una matriz energética tan cara, se premie la ineficiencia, la energía más cara a favor de quienes pueden producir más pronto, energía más barata y más ecológica. ¿Cuántos estudios le exigieron a las plantas de Albanisa antes de ser instaladas, que por cierto nos dijeron que eran donadas y ahora resulta que las tendremos que pagar en la factura de energía, al menos por los próximos 10 años?

Es que era una emergencia….. dirían, pero la verdad es que la emergencia aún continúa y mas bien nos hemos empantanado hipotecando el futuro con plantas que contaminan el ambiente y generan la energía más cara del mercado, ya sea en base a búnker, o peor aún, con diesel.

También es una ironía que el Gobierno, por favorecer un proyecto, algo que no es real aún, malogre algo tan tangible y real, como lo es un barco listo para descargar los aerogeneradores en Corinto, los que podrían jugar un papel sumamente crítico, durante el próximo verano, porque aportarían más al sistema, precisamente cuando las plantas hidroeléctricas merman su capacidad por la baja del caudal de las aguas del lago Apanás.

A los inversionistas de Amayo, en su fase II, el Gobierno debió incentivarlos por moverse con celeridad para ayudarnos a resolver un grave problema y no castigarlos por su eficiencia. Sin duda Nicaragua es un terreno fértil para las increíbles historias de Ripley: aunque usted no lo crea.

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