María del Rosario Ochoa Hernández tiene siete meses de embarazo y religiosamente acude a la unidad de salud para que le realicen un control prenatal. La última vez fue acompañada por su esposo, Fausto José Pérez Flores, a una clínica móvil en la que atendían a mujeres embarazadas en el barrio Guanuca, al norte de la ciudad de Matagalpa.
“Hasta ahora, todo va bien”, dice la joven morena que espera ansiosa a su segundo hijo, aun cuando casi muere con el primero, quien hoy tiene cinco años.
Ella vivía en la comunidad El Guapotal, del municipio matagalpino El Tuma-La Dalia. En su primer embarazo nunca fue a control prenatal y quería tener al niño en casa.
PUESTO DE SALUD ALEJADO
“A la hora del parto no podía tener al niño en la casa y entonces me mandaron de emergencia al Hospital (Regional de Matagalpa) porque yo corría peligro por alguna hemorragia, el niño se podía morir y entonces me mandaron para acá (…) me tuvieron ocho días en el hospital con preeclampsia y fue porque no correspondí (yendo) a los controles”, agrega.
Ahora, en su segundo embarazo, Ochoa vive en el barrio Nuevo Amanecer, al oeste de la ciudad de Matagalpa y dice que aprendió la lección.
Ella asiente cuando el marido interrumpe y cuenta que siempre la trata con cariño y le ayuda “a lavar ropa, a arreglar las camas, limpiar la casa, en todo lo que yo pueda”.
CASOS HAN IDO DECRECIENDO
El director departamental del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais), Erasmo Jarquín, indicó que los casos de muertes maternas han ido decreciendo en los últimos años: 15 en el 2007 y 11 el año pasado, pero los seis que van este año “deben ser un alarma, porque la meta es erradicar la mortalidad materna”.
Jarquín destacó la importancia de que la población apoye al Minsa en la captación temprana de mujeres embarazadas para que vayan a las unidades de salud y realicen los controles prenatales.